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Curiosidades

¿Andas necesitado de nuevas técnicas para ligar? Nigel Dunkley tiene algo que enseñarte

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Un muñeco de trapo y unas clases de ventriloquia podrían mejorar tu ratio de éxitos a la hora de ligar

Natxo Medina

13 Enero 2014 13:20

Todos tenemos uno, o al menos lo conocemos de refilón: ese colega que, no se sabe muy bien cómo, sin ser el más guapo o el mejor plantado, siempre acaba llevándose a alguna chica, dejándonos al resto estupefactos y un poco moscas, con esa mezcla de incomprensión y envidia mal disimulada en la cara. En el fondo sabes que lo que el colega hace es echarle morro y tener arrojo. Sorprender y divertir. Que tiene todo el valor que os falta a ti y a tus otros compinches. Y le odiáis secretamente por ello.

Nigel Dunkley tiene todo el morro y se lo monta estupendamente en este video de los bromistas youtuberos Model Pranksters. Nuestro protagonista se lanza al ligoteo en un vagón de metro de una forma nunca vista, digna del mismísimo Barney Stinson y sus inverosímiles métodos para pillar. Su estratagema: servirse de un compinche inanimado. Y lo hace tan bien que es imposible cogerle manía. Ante los atónitos y divertidos ojos de la concurrencia, él y su pequeña colega chillona (su muñeco es una niña con coletas a la que lleva encerrada en una maleta) consiguen un par de teléfonos de chicas de alrededor, arracando algunas sonrisas por el camino.

El suyo es un método de ligue efectivo por una sencilla razón: el muñeco dice las cosas que tú no te atreverías a decir, y lo hace en el contexto de una representación pensada para entretener, así que se le perdona cualquier barbaridad que pueda salir de su boca, cualquier insolencia o descaro. ¿Quién no ha querido en algún momento tener un alter ego hecho a medida, que diga todo eso que no sabemos cómo narices decir a las chicas que nos gustan? Al final, aunque sea en el metro de una gran urbe del siglo XXI, rodeado de extraños y de cámaras digitales, por mucho truco que tengas todo se acaba reduciendo a lo de siempre: el que se lo curra, se lo lleva. Y mientras tanto el resto sólo podemos asentir con un gesto y hacer un aplauso cerrado, mientras vamos a la barra a pedir el siguiente cubata.

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