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Por qué siempre preguntamos por nuestros ex aunque sepamos que nos va a doler

La curiosidad se considera un instinto tan valioso como el comer o tener sexo, sin embargo, tiene una parte negativa...

La curiosidad está tan arraigada al cerebro humano como algunos instintos básicos. De hecho, según Christopher Hsee, investigador de la Universidad de Chicago, se trata de un instinto tan importante como comer o tener sexo.

Esa sería la razón por la que, en ocasiones, nos encontramos queriendo saber todos los pormenores de la nueva pareja de nuestro ex o leyendo la sección de comentarios de nuestro blog cuando sabemos, perfectamente, que lo que nos vamos a encontrar no nos va a gustar.

Sin embargo, no es una cuestión de masoquismo. En realidad, resolver aquello que nos es incierto es una necesidad inherente a nuestro instinto de supervivencia.

Precisamente, el experimento que Hsee llevó a cabo junto a otros compañeros de la Universidad de Wisconsin determinó que nuestra necesidad por saber es tan fuerte que buscaremos saciar nuestra curiosidad a toda costa, incluso cuando seamos conscientes de que nos va a doler.

No es masoquismo, sino una necesidad inherente a nuestro instinto de supervivencia

El experimento constó de varias partes. En la primera, se probó la predisposición de los estudiantes a satisfacer su curiosidad a pesar de exponerse a una descarga eléctrica al utilizar determinados bolígrafos.

A un grupo de participantes se le dijo que algunos de los bolígrafos estaban electrificados, sin especificar cuántos ni cuáles. Sin embargo, al resto se le comunicó el número exacto que presentaba dicha condición.

El resultado es que los que desconocían la cifra presionaron un número mayor de bolis que aquellos que ya lo sabían de antemano.

En general, la curiosidad se considera un instinto valioso, sin embargo, lo que trataba de demostrar este experimento es que el ansia por satisfacerla puede ser contraproducente en ocasiones.

Aunque no todo está perdido... Dentro del mismo experimento, los investigadores descubrieron que, ante la curiosidad morbosa, no es imposible resistirse.

En una parte final del experimento, se le pidió a los participantes que reflexionaran sobre lo que podían sentir al ver una serie de fotos desagradables que tenían para mostrarles. De este modo, los sujetos se mostraron más propensos a decidir no sufrir y, finalmente, rechazar verlas.

La clave se encontraría en pensar siempre en las consecuencias negativas que, a largo plazo, podría tener satisfacer la curiosidad. En otras palabras: Nada de seguir cotilleando el Facebook de tu ex...

Lil Dicky ex photo album photos brendan urie

Vía Scientific American

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