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El lamentable comentario machista de Trump a Brigitte Macron sobre su aspecto físico

Trump siempre superándose un poquito más

Imagen vía Arte Playground

Ya sabemos que Donald Trump es de esos viejos, con olor como a cerrado, que te habla muy de cerca y te mira con una sonrisisita cuando vas a comprar el pan o subes en el ascensor con él. Su comportamiento aberrante y manifiestamente machista ha quedado claro desde el principio —ni siquiera se esforzó demasiado en ocultarlo— y, ahora, como presidente de Estados Unidos, continua haciendo lo propio.

Cuando no flirtea con una periodista ... trata a otra mujer con condescencia, o alaba la silueta de otra, o acaba llamando "loca" o "tonta" a alguna periodista. Su trato a las mujeres revela tantos tics machistas que resultan casi imposible de cuantificar: en sus comentarios hay desprecio, paternalismo, cosificación, aprovechamiento de un situación de privilegio.

La última víctima de su violencia machista —porque se trata de violencia, no importa que sea verbal— ha sido Brigitte Macron, la esposa de Emmanuel Macron, el presidente de Francia.

Durante una visita a Los Inválidos, donde se encuentra la tumba de Napoléon, el presidente Trump observa a Brigitte Macron (a quien ya había saludado minutos antes, apretándole con fuerza la mano) y le dice: "Estás en muy buena forma" (You're in such a good shape). Acto seguido, se gira para observar a Macron, su marido, y le repite exactamente lo mismo a él (She's in such a good physical shape).

Ese primer comentario, en el que valora su físico sin que nadie le haya dado permiso, es completamente inapropiado e inadmisible. Además: su comentario es especialmente lamentable en tanto que hace referencia implícita a la edad de Brigitte Macron, 64 años. De alguna forma Trump alaba su físico insinuando que "no está tan mal para la edad que tiene".

Sin embargo, el segundo, en el que se dirige al marido y habla de ella como si la mujer no estuviera delante agrava, si cabe aún más, esta situación doblemente machista. Lo peor de Trump, y de los hombres como Trump, es esa falsa legitimidad que creen tener para decir y hacer lo que les apetece con total impunidad.

En los brevísmos segundos en los que transcurre la situción él cree verdaderamente tener el derecho de opinar de un cuerpo que no es suyo —el cuerpo de una mujer, nunca le diría a Macron '¡Qué buenas piernas, estás en forma!'. Y luego: cree que ese mismo derecho le abala para hacerle el mismo comentario objetivizador a su pareja, como si ella, Brigitte Macron, fuera una suerte de objeto de su marido, un regalo, una adquisición.

Ese comentario se puede traducir como un: " ¡Bien por ti, campeón, que tienes a esta cosa que está en forma y que es Tu Mujer!"

Esta violencia verbal lamentablemente es una constante en la vida de las mujeres. Nos encontramos frente a este tipo de comentarios con regularidad en entornos de trabajo, en la calle, en espacios públicos. Hay muchos Trumps aunque no aparezcan cada día en la televisión.

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