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"Los zoológicos son cárceles de inocentes"

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Esto es lo que ocultan los principales zoos españoles

Alba Muñoz

05 Mayo 2015 06:00

"No solemos tener noticia, pero los zoológicos amanecen muchas veces con animales muertos". Javier Moreno es cofundador de la organización Igualdad Animal y está dispuesto a contarnos todo lo que no sabemos sobre estos museos de seres vivos.

Ir al zoo era una excursión obligada cuando íbamos a la escuela, a muchos nos encantaba. Hoy nos parecen recintos pasados de moda, lugares a los que no prestamos demasiada atención.

Pues bien; sus jaulas siguen reponiéndose de animales que estarán encerrados hasta que mueran. Y sufrirán de un modo que hasta ahora no podíamos alcanzar a comprender.

Durante nueve meses, la experta zoóloga británica Claire Louise ha investigado los 8 principales zoos de España: Castellar, Córdoba, Sevilla y el botánico de Jerez (Andalucía), el zoo de Barcelona, Bioparc y Parque Río Safari (Valencia) y el zoo de Madrid.


En ocho de los zoos más importantes de España los animales sufren maltrato físico y psicológico grave



Los resultados de dicho informe, y las numerosas pruebas gráficas, son contundentes: en nuestro país, los animales en cautiverio sufren un maltrato físico y psicológico grave.

Hay que empezar desterrando una percepción falsa: "Aunque las jaulas nos parezcan grandes, debemos saber cómo se comportan esos animales en libertad. Puede que su naturaleza sea recorrer miles de kilómetros al año. Ahí empieza el maltrato".

Según el informe de Igualdad Animal, los animales encerrados en los zoológicos sufren frío, calor y a menudo son encerrados en jaulas que les causan heridas: "Hay zoos en los que depredadores y sus presas están en jaulas contiguas. Imagina lo que eso supone", cuenta Moreno. 

Además de los flashes y de los reclamos de atención constantes por parte del público, los animales son objetivo de piedras, comida y basura: "La jaula de los babuínos de Madrid está llena de vasos de plástico y colillas".


Hay automutilaciones y comportamientos complusivos: los animales se arrancan el pelo, se atacan entre sí, dan vueltas sobre sí mismos



La organización activista describe a los animales como "actores" que nunca aceptaron un papel, pero que pagan sus consecuencias. En el zoo de Barcelona, por ejemplo, los delfines actúan hasta 5 veces al día.

Ejemplares de la misma especie del zoo de Madrid presentan una profunda abrasión en el morro: "Probablemente como consecuencia de que los entrenadores se mantengan de pie sobre sus caras durante las sesiones de entrenamiento y las actuaciones, o porque golpean sus rostros contra las paredes del tanque".

"En Sevilla es escandaloso. Hay animales con heridas graves sin tratar, con pezuñas larguísimas que se les infectan", cuenta Moreno. Precisamente fue allí donde, en 2011, un activista de Igualdad Animal consiguió infiltrarse y presenciar la agonía y muerte de una leona enferma, Chata.

En un vídeo filmado por el activista, se ve cómo el propio personal del zoo rechaza buscar un veterinario "porque hay que pagarle" y se reconoce que otras leonas han muerto de deshidratación.

El vídeo también da cuenta del comercio de animales y de la opacidad con la que los zoológicos pueden llegar a funcionar: "Madrid vende delfines vivos a otros zoos, los trabajadores nos lo han comentado. Hay muy poca transparencia y muchas irregularidades, a menudo la procedencia de los animales no está clara".

La zoóloga Claire Louise, directora del informe, se encontró con que muchos animales en cautiverio reproducen estereotipias, es decir, conductas repetitivas y compulsivas.


Muchos trabajadores de los zoológicos reconocen que lo más básico, como la higiene de las jaulas, es un desastre



"Muchos han enloquecido. Están deprimidos, fustrados y perturbados", cuenta Moreno. Algunos ejemplos de estas conductas se han encontrado en animales que se arrancan el pelaje, atacan a miembros de su especie, corren en círculos, se balancean, realizan recorridos en "figura de ocho", se frotan los cuernos y lanzan objetos contra los cristales.

Para Moreno, nada describe mejor el cautiverio que la imagen de un oso polar encerrado en un foso de cemento, con su habitat de hielo pintado en una pared.

¿Son críticos los trabajadores de los zoológicos? Desde Igualdad Animal afirman que hay de todo: "A veces ellos mismos reconocen que todo es un desastre, empezando por la higiene de las jaulas. Otros trabajan con una gran precariedad de medios".

Ahora llega el buen tiempo y las ciudades se llenan de anuncios que invitan a visitar los zoos urbanos. Aunque no hay datos claros sobre los beneficios económicos de estos equipamientos, según los activistas cuentan con apoyo institucional "y con presupuesto para marketing".

Nada describe mejor el cautiverio que la imagen de un oso polar encerrado en un foso de cemento, con su habitat de hielo pintado en una pared


Para la organización, del informe se extrae la siguiente conclusión: hay que cerrar progresivamente los zoológicos. Estos deben transformarse en centros de conocimiento de la naturaleza: "La función que cumplen es supuestamente educativa, y lo único que enseñamos es que está bien que encerremos a los animales. En un zoo sólo predomina la tristeza".

Igualdad Animal lo tiene claro: con las tecnologías actuales es posible mostrar la naturaleza de forma gráfica e interactiva, sin necesidad de maltratar seres vivos: "Simplemente son cárceles de animales. Su único delito es no pertenecer a la especie humana".




La tristeza no puede ser educativa




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