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Todos los zascas del discurso de Obama a Trump

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El actual presidente devuelve la virulencia del candidato republicano con lo que mejor sabe hacer: emocionar

R.M.

28 Julio 2016 17:20

Había llegado el momento de replicar. Y a Barack Obama no le hizo falta recurrir a nada nuevo. Ante el torrente bílico y rupturista de Trump, Obama llamó también a las emociones, pero a las que él ha dominado a la perfección a lo largo de su biografía política: esperanza, optimismo, conciliación.

Si Trump despertó la ira e histeria colectivas, Obama despertó al corazón. El presidente fue un tifón en la Convención Nacional Demócrata (DNC) para lanzar a Hillary Clinton hacia la presidencia. Y para callar a su principal adversario, Donald Trump.

El actual presidente de EEUU se limitó a ser aquel senador que en 2004 intervenía por primera vez en una DNC. Entonces, sin que nadie le conociese, sin que nadie supiera ni siquiera pronunciar su nombre, su discurso optimista y esperanzador le valió 33 interrupciones por aplausos. Ayer repitió guión.

Estas fueron las claves de su intervención.


1. El discurso de siempre no caduca nunca

El mismo tono que dio a conocer a Obama en esa DNC de 2004, el mismo que le llevó a la presidencia en 2008, fue el dominante ayer. Cuando parecía que las buenas palabras y los valores democráticos más puramente americanos parecían enterrados por la apisonadora Trump, Obama recurrió a lo mismo de siempre:


De hecho, fueron los mismos valores que los padres de Michelle, los descendientes de esclavos, enseñaron a sus hijos en un bungalow en la zona sur de Chicago. Sabían que eran los mismos valores que trajeron a inmigrantes aquí y creían que los hijos de esos inmigrantes eran tan americanos como los suyos, llevaran un gorro de cowboy o una kipá, una gorra de beisbol o un hijab


“Estos valores [los de sus abuelos] no eran propiedad de una sola raza. Podían pasarse a su nieto medio-keniano o su nieta medio-asiática”.

“De hecho, fueron los mismos valores que los padres de Michelle, los descendientes de esclavos, enseñaron a sus hijos en un bungalow en la zona sur de Chicago. Sabían que eran los mismos valores que trajeron a inmigrantes aquí y creían que los hijos de esos inmigrantes eran tan americanos como los suyos, llevaran un gorro de cowboy o una kipá, una gorra de beisbol o un hijab”.


2. Consagró al Partido Demócrata como la opción responsable

Esta es una idea que tradicionalmente había sido baza republicana. Pero el discurso rupturista de Trump y su intención de darle la vuelta al establishment ha puesto a Hillary Clinton como la candidata del “voto responsable”.

Dijo al auditorio que el camino fácil es el de Trump, pero que el camino real y efectivo es el de Clinton:

Tenemos angustias reales sobre cómo pagar las cuentas, proteger a nuestros hijos y cuidar de un pariente enfermo. Nos frustra el bloqueo político, nos preocupan las divisiones raciales, estamos bajo shock y entristecidos por la locura de Orlando o Niza. Hay zonas de América que nunca se recuperarán de los cierres de fábricas, hombres que estaban orgullosos de trabajar duro y de mantener a sus familias que ahora se sienten olvidados. Padres que se preguntan si sus hijos tendrán las mismas oportunidades que ellos”.

“Todo esto es real… Pero en mis viajes por el país, por todos los 50 estados, mientras me alegraba y sufría con vosotros, lo que he visto, más que cualquier otra cosa, es lo que está bien de América. Veo a gente trabajando duro y empezando negocios, enseñando a sus hijos y sirviendo a nuestro país. Veo a una generación más joven llena de energía y de nuevas ideas, sin ataduras sobre lo que es y preparada para conseguir lo que debe ser”.

2. Intentó convencer a los jóvenes de que Hillary mola, aunque les siga gustando Sanders

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta Clinton es la desafección del voto millennial, apegado a Bernie Sanders. Obama fue a salvar el abismo que separa a la candidata con los jóvenes elogiando la capacidad de su ex Secretaria de Estado:

“Nunca ha habido un hombre o mujer –ni yo, ni Bill, ni nadie– más preparado que Hillary Clinton para ser presidente de Estados Unidos”.


“Estados Unidos ya es grande. Estados Unidos ya es fuerte. Y les prometo que nuestra fuerza, nuestra grandeza, no depende de Donald Trump. De hecho, no depende de una sola persona.”


3. Puso a Trump en su sitio

A lo largo de todo el discurso, Obama usó palabras medidas pero fuertes para contrarrestar la efervescencia de Trump. Obama intentó que “optimismo”, “generosidad” e “ingenuidad” sonasen igual de serias que las “muerte”, “destrucción” y “debilidad” que usó Trump para atacar a Clinton en la Convención Republicana.

Estados Unidos ya es grande. Estados Unidos ya es fuerte. Y les prometo que nuestra fuerza, nuestra grandeza, no depende de Donald Trump. De hecho, no depende de una sola persona”.

No somos gente frágil ni asustadiza. Nuestro poder no viene de ningún autoproclamado salvador que prometa por sí solo restaurar el orden. No buscamos ser gobernados. Nuestro poder viene de aquellas declaraciones inmortales escritas aquí en Filadelfia”.

“La América que conozco está llena de valor, de optimismo y de ingenuidad. La América que conozco es decente y generosa”.

A pesar de los esfuerzos de Obama para arropar a Hillary, las primera encuestas después de la finalización de las dos grandes convenciones, dan la presidencia a Trump.

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