PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

El workaholismo como tendencia: mátate a trabajar y farda de ello si quieres mejorar tu estatus

H

 

¿Por qué currar mucho se ha convertido en el nuevo símbolo de estatus social?

José Necky

22 Enero 2014 14:10

Es una realidad: machacarse a currar está de moda. Poder decir cosas del tipo "llevo desde las cinco de la mañana en ello" o "cuando llego a casa me pongo a trabajar con una copa de vino" es la nueva forma de reafirmar nuestro estatus, de sentirnos alguien. Quizá por ello los funcionarios se han convertido en los antihéroes de nuestra sociedad: los enemigos del mundo civilizado son quienes se marchan a casa a la una y no piensan más en el trabajo.

¿En qué momento nos la metieron doblada? ¿Cuándo dejamos de considerar que el workaholic era un enfermo para elevarlo a gurú de nuestro tiempo?

En The New Yorker se preguntan por esta nueva cultura del sobreesfuerzo laboral. No bromeamos al afirmar que es una moda: trabajar entre 50 y 65 horas a la semana se ha convertido en signo de compromiso y dedicación, en símbolo de estatus. Esta tendencia se confirma incluso entre las clases más altas: los tiburones de Wall Street se pegan jornadas infinitas como los que más.

Es cierto que la sobreexplotación es resultado de las transformaciones del mundo laboral: el triunfo del trabajo flexible y de la competitividad institucionalizada ha transformado el mercado profesional en una guerra sin cuartel. Por eso, que estemos dispuestos a currar como unos condenados por cuatro míseros pavos no es una sorpresa. Lo chocante es que nos guste. Que fardemos de ello. ¿Estamos haciendo el truco del zorro y las uvas? ¿Preferencias adaptativas?

Podríamos encontrar una buena explicación en la ideología del 'haz lo que amas' que describimos aquí: sólo haremos del trabajo nuestro altar si en ello nos va la integridad emocional y nuestra identidad más íntima. Currar mucho es así cuidar de uno mismo. Normal que nos guste fardar de ello.

share