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La era de las 'votantes Beyoncé' se abre paso en la política de EEUU

Ninguna artista había abierto tantos debates sociales y políticos sin apenas inmutarse: aquí van 7 razones por las que Bey gobierna el mundo

"Mi poder persuasor puede construir una nación. Tengo un poder infinito. Harías cualquier cosa por mí". La letra de la canción "Run the world (girls)" tiene más de tres años, pero hoy suena profética. Si en 2011 Beyoncé ya era una de las estrellas más importantes del mundo, en 2014 su notoriedad es tal que cada paso que da acaba convirtiéndose en una noticia de interés internacional.

Hace un par de meses, el programa Saturday Night Live ironizaba con su enorme celebridad lanzando el vídeo " Beygency" en el que su protagonista, Andrew Garfield, confesaba que uno de los temas de la cantante "no estaba mal, pero tampoco era genial". Su blasfemia le costó que empezara a perseguirle una agencia secreta del gobierno, la "Beyoagencia".

Bromas aparte, y al margen de que Beyoncé haya conseguido algo tan imposible como gustar a todo el mundo, lo verdaderamente peculiar del asunto es que su imagen y su discurso llegan a esferas ajenas a los avatares del mundo del espectáculo.

Esta semana, sin ir más lejos, el comentarista republicano Jesse Walters acuñó el término "votante Beyoncé" para referirse a las mujeres solteras que "como no dependen de sus maridos, dependen del gobierno. "Necesitan anticonceptivos, sanidad y les encanta hablar de salarios igualitarios". Según Walter, ellas fueron decisivas en la victoria de Obama y lo serán en las próximas elecciones.

La asociación de este segmento de electores con Beyoncé es anecdótica. Viene dada por la canción "Single Ladies". Pero ahora todo el mundo hablará de las " votantes Beyoncé" como un sector influyente en Norteamérica. Y el sólo hecho de que los hayan bautizado con el nombre de la cantante es un indicio de cómo su poder llega hasta la nomenclatura electoral.

Pero su poder no se limita a inspirar a comentaristas políticos y presentadores de noticias. El personaje de Beyoncé es el más potente que ha generado la cultura pop en los últimos años. No sólo porque genere noticias diarias, arrastre a millones de personas o no tenga apenas detractores, sino porque ha sabido hacer converger cuestiones sociales con estadios repletos y videoclips virales. Ha abierto debates políticos en la cultura pop, ha hecho que muchos se interesen por temas que no les importaban, ha buscado conscientemente la polémica y siempre ha sabido salir indemne de ella.

Si Beyoncé se presentara a las elecciones, es probable que ganara por una mayoría aplastante. Ahí van algunos de los motivos:

1. Es el referente de las mujeres que gobiernan el mundo.

"Beyoncé no se sienta en la mesa, Beyoncé construye una mesa mejor". La que escribió estas palabras es nada menos que Sheryl Sandberg, directora de operaciones en Facebook y autoproclamado icono inspiracional para las mujeres de negocios. Lo hizo, además, en el número de la revista Time dedicado a las cien personas más influyentes del mundo. Nombres como Obama, Hillary Clinton o Putin se barajaron para la portada. Al final se decidió que la imagen de Beyoncé era la que encabezaría la revista.

Su perfil, además, no encabeza la lista de la sección de celebridades ni la de los artistas, sino la de los titanes, por encima de Clinton, Jeff Bezos, José Mújica o Janet Yellen, la primera mujer en presidir la Reserva Federal Americana.

Lidera también la lista de Forbes sobre las cien celebridades más importantes del planeta y es la única cantante que aparece en la de las mujeres más poderosas junto a presidentas y directivas de multinacionales.

2. Es el icono feminista más popular del planeta (y el más controvertido).

Desde hace más de dos años, se podría decir que cada semana aparece un artículo de opinión sobre Beyoncé y el feminismo. Algunos consideran que su privilegiadísima posición la convierte en una excelente portavoz de la igualdad. Otros argumentan que se trata de una estrategia más comercial que política y que ciertas señales la delatan (como titular su gira mundial con su apellido de casada o realizar actuaciones en las que se mete en el papel de mujer objeto).

En cualquier caso, lo cierto es que, gracias a ella, el mundo conoce a la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi. Beyoncé introdujo el discurso feminista que la autora realizó en las charlas TED en una de sus canciones y ahora su libro "Americanah" (la historia de una africana que emigra a Estados Unidos para poder estudiar) es no sólo un best seller mundial, también el guión de una película que se estrenará próximamente.

La propia cantante escribió a principios de este año un ensayo titulado La igualdad de géneros es un mito dentro de la iniciativa mediática Shriver Report, una asociación que intenta visibilizar los problemas cotidianos a los que se enfrentan las mujeres.

Sea o no una brillante táctica de mercado o un posicionamiento ideológico real, cada frase que pronuncia Beyoncé da la vuelta al mundo en cuestión de segundos. Si esa frase tiene que ver con el feminismo, está planteando cuestiones a un público que, quizá, nunca antes se las haya planteado.

3. Tiene línea directa con la Casa Blanca.

Se encuentra entre los selectos invitados a sus fiestas privadas y, por si fuera poco, se salta las normas. Fue la estrella del cumpleaños de Michelle Obama y subió a su tumblr varias fotos de la fiesta, sabiendo que estaba prohibido.

Cuando el paparazzi francés Pascal Rostain lanzó el bulo de que la cantante tenía una relación con el presidente Obama, todo el mundo se lo creyó y gran parte de los medios más respetados se hicieron eco de la noticia. Horas después Rostain afirmaba que se trataba de un experimento para ver hasta qué punto hoy cualquiera puede dar por legítima una noticia sin contrastar. Le salió perfecto: la historia no sería cierta pero, para muchos, fue bastante verosímil.

4. Es, en parte, culpable de la gentrificación neoyorkina.

Esa hipsterización de los barrios históricos de Brooklyn que enciende la ira de Spike Lee tiene a su marido, Jay Z, como líder espiritual encubierto. El rapero es un ejemplo de la eficacia del storytelling. Siempre que ha tenido ocasión ha hablado de su historia de autosuperación, de su juventud como traficante y de su infancia en las Marcy Houses, las zona más peligrosa de Bedford Stuyvesant, el barrio afroamericano de Brooklyn.

Cuando su influencia comenzó a ser palpable, Jay Z hizo de Brooklyn su marca y del "auténtico Nueva York" su discurso. Hace dos años, el equipo de la NBA New Jersey Nets pasó a llamarse Brooklyn Nets. Jay Z es uno de los propietarios y Beyoncé su principal embajadora.

Coincidiendo con el cambio de nombre, se creó en Brooklyn el imponente estadio Barclays Centre, sede del equipo y de los grandes conciertos que llegan a la ciudad. Como no podía ser de otra manera, se inauguró con un concierto del rapero. La pareja no tardó en dar el enésimo golpe de efecto anunciando que habían acudido al estadio en metro, como cuando eran pobres.

Dos años después, la zona de Brooklyn que alberga el Barclays Centre es una de las más gentrificadas de todo el distrito. Está repleta de locales modernos, de sedes de grandes cadenas y de señales que recuerdan quién comenzó el proceso. Allí está la tienda de ropa de Jay Z, Rocawear y la lujosa y privada guardería de su hija (a la que sólo acude ella). No ha trascendido dónde se encuentra exactamente la residencia de la pareja, pero se sabe que está en algún lugar de Brooklyn.

5. Sale indemne (y a una velocidad récord) de cualquier escándalo.

Su reputación intachable, alejada de cualquier polémica o crítica, se vio cuestionada cuando el pasado mayo un vídeo documentaba cómo Solange pegaba a su marido dentro de un ascensor mientras ella permanecía impertérrita. La familia perfecta se liaba a golpes en directo. Pero ni siquiera la madre de todos los escándalos enturbió su reputación. Beyoncé ni siquiera emitió un comunicado y, como por arte de magia, el mundo se ha olvidado de las imágenes y los medios han parado de recordárnoslas.

6. Es objeto de estudio en las universidades.

El Departamento de Estudios de Género de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey ofrece un seminario titulado "Politizando a Beyoncé" en la que se analizan vídeos, letras y actuaciones de la cantante para reflexionar sobre la raza y el género en Norteamérica.

Puede parecer ridículo que se le dediquen unas clases, pero lo cierto es que Beyoncé ya ha sido analizada en numerosos artículos académicos sobre marketing, imagen pública, feminismo o efectos de la cutura popular en los adolescentes.

7. Abandera (lo quiera o no) la lucha por los derechos civiles.

En Invisible child, la serie de reportajes que lanzó el New York Times sobre niños afroamericanos que viven bajo el umbral de la pobreza, la mayoría de los afectados declaraba ser fan o sentirse inspirado por la historia de Beyoncé. Ella es perfectamente consciente de que retrata a la perfección el sueño de gran parte de la comunidad negra en los Estados Unidos, y acude a manifestaciones por los derechos civiles e incluso se deja retratar vestida como Angela Davis.

Sin embargo, son muchos los activistas que consideran que, dada su privilegiada posición, debería implicarse más en las luchas de la comunidad. Beyoncé y Jay Z protagonizaron hace un año un polémico viaje a Cuba. Se llegó a rumorear que viajaron a la isla en calidad de espías comandados por Obama para capturar a Assata Shakur, la ex pantera negra que encabeza la lista de los más buscados por asesinar presuntamente a un policía en una manifestación. Y se rumoreó también lo contrario: la pareja habría ido a visitarla y no quiso informar al presidente de su paradero. Un ejemplo más de que su fama mundial llega a protagonizar hasta conspiraciones de Estado.

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