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"A Maduro le importan tres pepinos las muertes pero si tenemos que morir, lo haremos"

Hablamos con la actriz retirada Estrella Castellano y el reportero gráfico Andrews Abreu asistentes a las últimas protestas de Venezuela que acabaron con tres muertes, más de 400 detenidos y cientos de heridos

Ayer Venezuela dijo basta. Basta al colapso económico, a la escasez de alimentos y medicamentos, a una criminalidad desenfrenada y a una dictadura que deja morir a sus ciudadanos.

Así lo expresaron las decenas de miles de personas que inundaron las calles del país para protestar contra el gobierno del presidente de Nicolás Maduro. Aquellas que exigieron justicia a gritos en unas manifestaciones que terminaron con la muerte de tres personas, con centenares de heridos y, según el director del Foro Penal Venezolano, Alfredo Romero, con más de 400 detenciones después de que se desencadenaran enfrentamientos entre la policía venezolana y los manifestantes.

La exactriz venezolana Estrella Castellano fue una de las aproximadamente 6 millones de personas que reivindicaron sus derechos en Caracas en la llamada por la oposición "madre de todas la movilizaciones". Como ha explicado vía telefónica a PlayGround, se manifestaron sobre una autopista pacíficamente hasta que se encontraron con el piquete de la Guardia Nacional que sembraría el terror entre todos los presentes.

                                                                                                                                                                               Adrews Abreu

Ante el lanzamiento sin cesar de bombas de gas lacrimógeno y de perdigones, la mayoría optó por huir. Al igual que Castellano, los que tuvieron más suerte corrieron y los observaron desde la lejanía. Otros solo encontraron una salida saltando al río contaminado Guaire.

"Se trata de unos ataques que han desencadenado muertes regularmente. De la forma que nos tratan, parece que no sean venezolanos. Nunca hemos tenido esta agresividad, ese odio por el que piensa diferente. Te da mucho que pensar", lamenta Castellano, quien a pesar de los peligros que corre en las protestas, ha salido a luchar para que su hijo y su madre vuelvan a contar con los anticonvulsionantes que les ayudaban lidiar con las epilepsia que padecen. Y dice que lo seguirá haciendo. "Prefiero arriesgar mi vida que no ver como se deterioran".

En otro punto de ciudad se encontraba Carlos Moreno, un adolescente de 17 años que a pesar de no participar en la manifestación murió cuando los partidarios del gobierno abrieron fuego en una reunión de la oposición, según explicaron testigos a Reuters.

Las protestas de ayer terminaron con la muerte de tres personas, con centenares de heridos y con la detenciónde más de 400 personas

Después le tocó a Paola Ramírez, que se convirtió en la segunda víctima al ser asesinada durante un tiroteo cerca de la frontera con Colombia. "Íbamos en moto y nos disparaban mientras nos seguían. La dejé en un bloque donde de pisos en el que se iba a encontrar a su hermana y fui a esconder la moto. Escuché disparos y cuando llegué estaba en el suelo. Traté de protegerla todo lo que pude", lamentó su novio a Reuters.

La última víctima mortal del día fue un sargento de la Guardia Nacional que perdió la vida al ser disparado por un francotirador, según compartió en Twitter el activista defensor de los derechos humanos, Tarek Saab.

El reportero gráfico venezolano Andrewa Abreu también ha explicado a PlayGround que fue testigo de esta crueldad vestida de uniforme policial desde la ciudad de Valencia, donde se manifestaron entre 400.000 y 500.000 personas. Después de que la multitud entregara un documento en la Defensoría del Pueblo en el que denunciaban la ruptura del orden constitucional y en el que reclamaban la liberación de presos políticos, se encontraron con otro piquete de los agentes.

                                                                                                                                                                               Adrews Abreu

En esta ocasión, el gas lacrimógeno y los perdigones volvieron a atentar contra los presentes en un enfrentamiento que duró tres horas. La gente se resguardaba en casas o edificios y hubo niños que, incluso, se vieron obligados a abandonar sus residencias para no asfixiarse con los gases.

Los temores de que la protesta que reivindicaba justicia y libertad terminara con derramamientos de sangre surgieron cuando Maduro ordenó a las tropas que salieran en la calle, armó a las milicias civiles chavistas y reclamó que sus partidarios también se manifestaran contra lo que él veía como un golpe de estado respaldado por Estados Unidos. Después acusó a la oposición de atacar a la policía y de saquear tiendas.

A pesar de las terribles consecuencias a las que se enfrentaron ayer los venezolanos, el líder de la oposición, Henrique Capriles, les pidió que hoy volvieran a salir a la calle. "En el mismo lugar y al mismo tiempo. Si hoy hemos sido millones, mañana seremos más", dijo Capriles el miércoles por la noche.

Se trata de una serie de protestas continuadas que expresan el dolor de una ciudadanía que se ha cansado de sufrir y de las cuales se espera que sean las más multitudinarias de los últimos tres años. Y, como aseguran Castellano y Abreu, ahora la gente ha tomado las calles para no dejarlas hasta que Maduro renuncie y se restituya el hilo constitucional que Venezuela perdió hace demasiado tiempo.

"En el mismo lugar y al mismo tiempo. Si hoy hemos sido millones, mañana seremos más"

"Aunque, somos conscientes de que es probable que el dictador no salga si no es con la muerte. A pesar de que a él le importan tres pepinos las muertes, si tenemos que morir, lo haremos. Porque con parte de los mártires que hemos tenido y los que tendremos, quizá alcancemos el camino a la libertad. Hoy no sé si voy a volver", dice Castellano minutos antes de volver a salir a la calle para también ser parte de las protestas de este jueves.

Abreu no tiene claro cuál será el final de este conflicto, ya que ya ha habido protestas similares a estas en otras ocasiones y Maduro ha demostrado que quiere conservar el poder a toda costa. Aunque haya muertes o vivan inmersos en una crisis económica que, probablemente, en un futuro será aún peor. "Pero, aun así, no hay que perder la esperanza de que llegue el cambio".

                                                                                                                                                                               Adrews Abreu

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