Actualidad

Esta es la voz de las víctimas de los CIE en España

El documental '23 30. Una historia cautiva' destapa la tenebrosa realidad de estas prisiones
CIE CIE

Tal día como hoy de hace 3 años fallecía Samba Martine. La muerte de esta congoleña podría haberse evitado. No lo decimos nosotros, sino la Audiencia Provincial de Madrid. Martine llevaba 38 días confinada en un Centro de Internamiento para Extranjeros: enferma de sida, los médicos la examinaron hasta en diez ocasiones pero no la atendieron de manera adecuada. Como ella, Mohamed Abagui, Idrissa Diallo o Alik Manukyan han perdido su vida en un CIE.

Otras víctimas que sí lograron sobrevivir han hecho llegar su voz hasta la ONU, que ha condenado en un dictamen el tratamiento racista y vejatorio que sufrió Adnam El Hadj en 2012, detenido de forma arbitraria y quien denunció malos tratos. Esto sucedió en el mismo centro en que murió desatendida Samba Martine, el CIE de Aluche en Madrid.

El proyecto 23 30. Una historia cautiva trata de documentar en primera persona cuáles son las huellas que los CIE ha dejado en ellos. El documental, en fase de financiación, nos llevará a esta especie de limbo que despoja de derechos a toda persona que lo habita. El punto de partida de su director David Marrades es "la falta de presencia mediática y de material audiovisual acerca de los CIE", según él mismo reconoce.

Los nombres detrás de los números

Mourtada, Samuel y Peggy han sido víctimas también de los CIE. Los dos primeros sufrieron la reclusión en carne propia, mientras que Peggy se enteró, a 8 días del nacimiento de su hija, de que su marido acababa de ser maltratado y deportado a Nigeria. Los tres cuentan su historia en el documental.

" 23 30 es el número que le asignaron a Mourtada Seck cuando fue encerrado en el CIE de Aluche. La privación de la propia identidad creo que define mejor que nada la naturaleza de los CIE. Esta despersonalización nos aleja de ellos. Pone una barrera empática, además de la física". Las personas pasan de ser sujetos de derechos a objetos administrativos. Marrades continúa: "Si Mourtada pasa a ser un número, deja de tener un pasado, una familia, un arraigo. A partir de aquí, cuesta menos proceder de una manera mecánica con ellos o contra ellos y convertir el drama humano en un proceso burocrático ".

Para los tres protagonistas, siempre habrá un antes y después de su paso por el CIE. "Samuel ha querido mantenerse en el anonimato. El relato de Peggy es el más sobrecogedor, con el que es más difícil no conectar a nivel emocional. Es a quien más le va a costar reponerse del daño sufrido, quien menos defensas tiene porque además ha de ocuparse de una niña de dos años. En cuanto a Mourtada, sólo adelanto que el episodio de su expulsión en Barajas la podría haber filmado el propio Hitchcock". Para el director, no obstante, lo fundamental es que sean ellos quienes expliquen cada historia. La ley del silencio

"Ellos la han vivido. Nadie tiene acceso a estos centros. Los medios están absolutamente vetados. Los familiares acceden a una salita donde hasta hace poco se comunicaban delante de un cristal. Los abogados tienen dificultades para ejercer la defensa. El oscurantismo es una constante. Así que si no lo cuentan ellos… Por otro lado, alguna vez nos tocará escucharles. Procurar las condiciones para que ellos se expresasen con total libertad ha sido tal vez el desafío más grande y donde reside el mayor valor que pueda tener este trabajo".

El proceso no ha sido sencillo: desde la ruptura de la barrera de desconfianza contra el hecho de que "ahora venga un chico con una cámara a decirles lo importante que es que se hagan públicas sus historias" a la documentación sobre "identificación y detención, quebrantando muchas veces la propia ley, el propio proceso de expulsión  , el protocolo de deportación, los vuelos… Suponía un desafío canalizar toda esta información en una hora y poco de metraje", resume Marrades.

Según el Ministerio de Interior, del que dependen, los CIE son "establecimientos públicos de carácter no penitenciario donde se retiene de manera cautelar y preventiva a extranjeros en situación irregular a la espera de resolver su expediente de expulsión del territorio nacional". Para Marrades "son un eslabón más del aparato represivo del Estado para controlar los flujos migratorios provinientes de países pobres. Aquí podríamos empezar a plantearnos cuál es el sentido de que tratándose de establecimientos de carácter no penitenciario dependan de Interior, o por qué está la Policía Nacional a cargo de su gestión siendo además ellos mismos los que detienen y expulsan". Un reglamento que arrasa con los derechos

El nuevo reglamento sobre los CIE fue publicado en el BOE el pasado marzo. En él, ni los horarios ni duración de las visitas se especifican. Tampoco el tiempo mínimo de aviso de repatriación. No se contemplan tiempos mínimos de asistencia sanitaria, ni gestión de historiales médicos. La asistencia médica las 24 horas no está garantizada. Se generalizan las armas de fuego entre los funcionarios, a pesar de tratarse de centros no penitenciarios. Los internos solo podrán realizar llamadas si pueden costearse el uso de teléfonos públicos.

Las cámaras de vigilancia, fundamentales para que los internos puedan presentar pruebas de agresiones ante un juez, no están tampoco garantizadas. Casualmente fue gracias a una de estas cámaras que el pasado septiembre saltara a los medios un caso de violencia producido en 2011. El lamentable lugar protagonista, de nuevo, el CIE de Aluche.

En los CIE, la opacidad es la que manda. Las personas detenidas que denuncian abusos son expulsadas, los expedientes médicos a menudo no están disponibles y las placas de identificación en ocasiones brillan por su ausencia. Allí se ejecuta aquella decisión que dictan las fronteras: son ellas quienes establecen quién es ciudadano y quién no y por tanto quién tiene o no derechos.

Instrumentos de miedo, de control. Piezas de una engranaje de carácter represivo. Cárceles para extranjeros. Racismo institucional. Los llamados CIE tienen su propia traducción para quienes los sufren. En estos lugares se hacinan ahora mismo personas que no han cometido delito alguno.

Samba Martine era solo un número en Aluche. El 31 06. Afortunadamente el 23 30, Mourtada, puede ahora alzar su voz.

Vídeo

Frente a la definición oficial, los CIE se erigen como instrumentos de miedo y de control. Como cárceles que institucionalizan el racismo

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar