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16 visiones eróticas que son pura droga lisérgica

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Como mirar Playboy a través de los ojos de un Merry Prankster puesto hasta el culo de ácido: así es la psicodelia erótica de Oliver Hibert

Eikki Eckert

25 Marzo 2014 07:50

Colores ácidos, influencia psicodélica, evocación de escenas mágicas, surrealismo y rock. Si le preguntas a cualquier fan de Oliver Hibert probablemente te dirá que esos son los elementos distintivos de la obra de este ilustrador y diseñador gráfico nacido en Seattle hace ahora tres décadas. Pero si uno hurga entre sus trabajos comerciales para marcas como MTV, Nike, Disney o Adidas y ojea sus muchas decenas de carteles para conciertos o sus diseños para tablas de skate o toys, es fácil detectar otro motivo recurrente en su imaginario: multitud de cuerpos desnudos, casi siempre de mujer.

El de Hilbert es un mundo de fantasía cargado de una curiosa fuerza erótica. Su portafolio es un festín colorista de cuerpos en cueros entregados a rituales mágicos. Visiones en las lindes del sueño en las que abundan los pechos turgentes, las lenguas deseosas de roce y las vulvas que se transforman en bocas, las mujeres nudas que meditan en posición del loto y las frutas partidas que aluden desde su vientre perforado al sexo.

Su obra es una continua exaltación de las posibilidades escapistas que podemos encontrar en los placeres de la carne y los estados alterados de la mente. Aquí lo uno no se entiende sin lo otro, ambos deleites van de la mano. Ambos parecen contemplarse como vías complementarias para alcanzar un mismo fin, eso que podríamos llamar "la expansión de la conciencia".

Teniendo en cuenta lo precoz de la entrada de Hibert en el mundo artístico (comenzó a exponer en galerías con apenas 16 años), alguien podría ver trazas en su obra de una pulsión freudiana arrastrada desde entonces. Nosotros, sin embargo, preferimos no analizar su arte en exceso y distrutar de su fuerza visual mientras repetimos en voz baja aquello que Huxley dijo por boca de Blake hace ya sesenta años: “Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito”.

Oliver Hibert

Oliver Hibert

Oliver Hibert

Oliver Hibert

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Oliver Hibert

Oliver Hibert

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Oliver Hibert

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Oliver Hibert

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