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¿Puede un videojuego acercarte a la esencia de una religión?

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Mecca 3D pretende ser la herramienta virtual definitiva para los devotos del islam

Natxo Medina

14 Octubre 2014 11:57

En 1964, Malcolm X viajó por primera vez a la Meca, después de convertirse al islam. La experiencia de acercarse a la mezquita de Masjid al-Haram y mezclarse con cientos de miles de correligionarios para orar de cara a la Kaaba tuvo un impacto tremendo en él. Tanto que condicionó todas sus decisiones vitales y políticas hasta el día de su asesinato.

Malcolm hizo el mismo camino de peregrinaje que todo musulmán tiene que hacer una vez en la vida. Uno que siguen cientos de miles de personas cada año y que convierte la Meca en un lugar con una energía muy particular. Uno que ahora cualquiera puede hacer de forma virtual gracias a Mecca 3D, una aplicación creada por el pequeño estudio alemán Brainseed.

Mecca 3D promete una inmersión en el mundo del islam, a base de paseos por los lugares clave de la Meca, durante los cuales se puede interactuar con otros peregrinos. También vivir de primera mano los rituales que siguen los fieles, o incluso viajar en el tiempo para aprender de las vidas de los profetas. Todo ello en dispositivos móviles o, mejor, empapándose del entorno con un set de Oculus Rift. La app puede descargarse ya para iOS y Android, aunque sus creadores advierten: todavía queda trabajo por hacer.

Y aunque de entrada la propuesta suena más que bien, seguramente está llamada a suponer una decepción.

¿Bits para la fe?

Cuando Malcolm X fue a la Meca, lo que más le impactó fue el contacto real con los que él llamaba sus hermanos. Quedó prendado de los olores, los sabores, el calor humano, la fe compartida. La pregunta es si una app interactiva como Mecca 3D u otras similares que puedan surgir serán capaces de capturar alguna vez una experiencia tan completa de lo sagrado.

La cuestión de fondo es si lo virtual es un vehículo fiable para algo tan íntimo y a la vez tan ligado a lo colectivo como es el sentimiento religioso; esa sensación de misterio que rodea los grandes rituales humanos. La respuesta es difusa.

Es cierto que el antropólogo Ryan Hornbeck ha recogido a lo largo de sus investigaciones cientos de testimonios sobre jugadores de World of Warcraft que afirman tener experiencias espirituales en algunos momentos del juego. Y que existe una noción muy común de que el arte es capaz de transmitir fuertes sensaciones espirituales. Si el videojuego es un arte, ¿no puede comunicar de la misma manera?

No, si no aprende a desarrollar un lenguaje propio, para el que de momento nuestra tecnología no acaba de estar preparado. Sin el ingrediente estrella –que es la verdadera inmersión sensual– el videojuego se queda en una simple visita guiada: puede resultar muy didáctica, pero no transmite el verdadero fondo de la cuestión. La religión nunca se ha llevado bien con lo aséptico y sí con todo lo que es muy difícil de traducir.

Ojo que eso no significa que el esfuerzo sea inútil, ni mucho menos. Sea cual sea tu credo, o aunque no profeses ninguno, poder conocer de primera mano una tradición que mueve a tantos millones de personas y tener, aunque sea, una mínima noción de lo que significa para ellos es siempre mucho mejor que mantenerse en la ignorancia. Y para evitar esto, cualquier ayuda será siempre bienvenida.


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