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7 vestidos infames: las prendas de culto que la Kardashian debería subastar

La famosa que lidera la lista de las peor vestidas pone a la venta su armario a un módico precio

La musa de reality show reconvertida en estrella interplanetaria exclamó al mundo que era una hortera cuando dejó que las cámaras filmaran cómo Kanye West se mofaba de su armario y tiraba la mitad de su contenido a la basura. Después llegó su inesperada portada en Vogue América, un triunfo frente a la élite bienpensante de la industria: la reina del exceso indumentario se ganó a pulso un hueco entre los grandes rostros de la moda sin necesidad de quitarse sus faldas de lycra y sus sandalias con pedrería.

Ahora subasta en Ebay algunas de las prendas que la hicieron engrosar la lista de las celebridades peor vestidas del planeta. Hay piezas de firmas como Céline, Dior o Burberry Prorsum que no superan los 800 euros (la quinta parte de su precio real), y otras sin demasiado valor material pero que son casi objetos de culto : desde un mono con estampado de leopardo a un pantalón de chándal en el que puede leerse "me encantan los domingos", una manta de cashmere con sus iniciales bordadas por todas partes o un minúsculo bikini que, según reza su descripción, es un modelo llamado "Call me Maybe".

La señora Kardashian West, que destinará una parte de los beneficios a la Iglesia Comunitaria de California, se embolsó el año pasado más de 150.000 euros con una acción similar. Esta vez, consciente de su tirón comercial, añade material nuevo todos los días. Lo mejor, sin duda, está por llegar. Kim debería sacar a subasta algunos de sus trajes más mediáticos. No porque deba deshacerse de ellos, sino porque, en este punto de su carrera, se han convertido en auténticos hitos de la cultura popular reciente :

1. El vestido premamá de Givenchy que emula el tapizado del sofá de un salón de posguerra. Con guantes a juego, para hacer el efecto de que la usuaria no tiene manos. Desafiando al sistema, Kim lo llevó a la gala del Museo Metropolitano de Nueva York, el evento de moda más importante y exclusivo del mundo.

2. O cualquiera de los funcionales trajes de Balmain. Transparentes y barrocos, con perlas bordadas hasta los tobillos o brocados de arriba a abajo. O las dos cosas.

3. El vestido de su boda con el baloncestista Kris Humphries. Kilómetros de tul y corona de brillantes. Causó tanto impacto que el museo Madame Tussauds decidió homenajearla con una figura de cera y la vistió con una réplica.

4. Kim revolucionó la moda prenatal haciendo uso de la lycra, los colores flúor y las prendas conceptuales. Incluso volvió a poner de moda los trajes de la Francia postrevolucionaria. Cuando todas copian a Kate Moss o Ines de la Fressange, ella prefiere inspirarse en Josefina Bonaparte.

5. Le gusta llevar el revival al extremo. La prensa especializada se llevó las manos a la cabeza por enésima vez cuando apareció en una fiesta vestida de neanderthal.

7 vestidos infames: las prendas de culto que la Kardashian debería subastar

6. Y mezclar extremos. Nadie salvo ella se atrevería a imaginar una minifalda con cola hasta los pies.

7 vestidos infames: las prendas de culto que la Kardashian debería subastar

7. Pero, sobre todo, le gusta ser la protagonista: si Rihanna llegó desnuda a una ceremonia de premios, si Beyoncé se retrató en Instagram con una camiseta que dejaba ver sus pechos, ella se subió al escenario donde actuó Kanye West durante el pasado festival de Bonnaroo y se hizo un selfie delante de 100.000 personas con una camiseta totalmente transparente.

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