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La verdad tras Shell, la petrolera que se dice “amiga del medioambiente”

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Unas relaciones públicas excelentes. Un compromiso extraño contra el cambio climático

Rafa Martí

03 Marzo 2017 21:13

Que una petrolera se declare “green-friendly” podría parecer una contradicción en términos. Pero es lo que defiende la holandesa Shell. Esta semana salía a la luz que la compañía produjo en 1991 un documental alertando sobre los peligros del cambio climático. Climate of Concern se distribuyó en centenares de colegios y universidades, explicando las graves consecuencias que tendrían los combustibles fósiles sobre el clima y hacía un llamamiento al consenso científico para hacer frente al fenómeno.



¿Qué hacía una compañía petrolera, cuyo gran negocio son los combustibles fósiles, hablando en contra de los combustibles fósiles?

La respuesta la ha dado la propia realidad, 26 años después, cuando Shell no solo no ha hecho prácticamente nada para combatir el cambio climático, sino que ha contribuido a él con sus operaciones. Aquella cinta se enmarcaba dentro de lo que comenzaría a ser una constante en las grandes empresas extractivistas del mundo: mostrar al público su compromiso con el medioambiente para después, sin la lupa de la sociedad encima, seguir facturando miles de millones de beneficios a su costa.

Compromisos débiles

Charlie Kronick, consejero senior para el clima en Greenpeace en el Reino Unido, asegura: “Las compañías petroleras europeas, sobre todo Shell, pero también BP, Eni, Repsol y Statoil quieren aparentar que están comprometidas contra el cambio climático, pero sus acciones en este campo se quedan solo en palabras”.

Algunos de los ejemplos que da Kronick son iniciativas a las que estas compañías se han adherido, como el caso de la Iniciativa Climática del Gas y el Petróleo (OGCI, por sus siglas en inglés) o la Comisión de Transición Energética (ETC).

Shell patrocinó contenidos en medios normalmente consumidos por las élites políticas europeas como Politico Europe y organizó hasta parques temáticos para niños, a quienes les mostraba un futuro con energías limpias, liderado, eso sí, por una petrolera

“Parecen progresistas en la superfície, pero, o requieren condiciones políticas que nunca se van a dar, como por ejemplo un acuerdo global sobre el precio del carbón, o sus compromisos son realmente débiles. La OGCI dijo que, en 10 años, las compañías invertirían 1.000 millones de dólares en el desarrollo de energías renovables. Esto significa, dividido entre las 10 empresas participantes, 10 millones de dólares por compañía. Es ridículo si luego sabes que solo Shell invierte 25.000 millones de libras anuales en el total de sus operaciones”, asegura Kronick.

Relaciones públicas para millennials

Pero de todos los movimientos de las petroleras para lavar su imagen, uno de los más llamativos es el inmenso aparato de propaganda y de relaciones públicas de Shell, que se ha incrementado como nunca desde el último año. “En esto Shell se lleva la palma”, dice Kronick.

Desde 2016, la empresa ha lanzado varias campañas globales dirigidas a públicos segmentados para convencerlos del compromiso de la petrolera con las cero emisiones y un futuro con energías limpias. El portal Energy Desk, vinculado a Greenpeace, filtró la estrategia interna de relaciones públicas que Shell lanzó el año pasado, a través de la campaña “Una vida mejor con un planeta sano: los caminos hacia las cero emisiones”.

El documento, dirigido a las agencias de relaciones públicas que quisieran concursar, describía los objetivos de la campaña, y ponía algunas exigencias como conectar con “millennials comprometidos con la energía”, con el fin de “desarrollar fidelidad con la marca”. También hablaba de dirigirse a “personajes influyentes en los negocios o a líderes de opinión”.

Así, Shell patrocinó contenidos en medios normalmente consumidos por las élites políticas europeas como Politico Europe y organizó hasta parques temáticos para niños, a quienes les mostraba un futuro con energías limpias, liderado, eso sí, por una petrolera. También lanzó un vídeo musical con artistas de la talla de Steve Aoki con el eslógan "Make the future", que superó los 40 millones de reproducciones. También, aunque parezca sorprendente, Shell tiene más de 6 millones de seguidores en Facebook.


El documento filtrado sobre la estrategia de relaciones públicas, también decía: “Mientras buscamos mejorar la intensidad energética promedio de nuestras operaciones no tenemos planes inmediatos de movernos hacia un programa de emisiones cero netas en nuestro horizonte de inversión de los próximos 10 ó 20 años”.

La historia real de Shell

Kronick dice que Shell, mientras por un lado habla de un compromiso por el cambio de modelo energético, reconoce por otro que no logrará cambiar ese modelo. “Los escenarios de emisiones que prevé Shell probablemente darán como resultado unos 4 grados de calentamiento del planeta hacia finales del siglo. No han empezado lo suficientemente temprano para lograr los recortes profundos que serían necesarios para mantenerse dentro del umbral de 2 grados a partir de 2020, como exige el acuerdo de París por el clima”, dice Kronick.

Mientras, las principales fuentes de ingresos de la compañía siguen siendo —de forma “abrumadora”, según Kronick— el gas y el petróleo. En los últimos años, por ejemplo, las inversiones en operaciones en arenas de petróleo altamente contaminantes han alcanzado decenas de miles de millones. Sin ir más lejos, el año pasado Shell se refirió a la fracturación hidráulica como una oportunidad de futuro.

En 2016, la petrolera aumentó su beneficio neto un 136% más que en 2015, ganando 4.575 millones de dólares.

Después de la polémica que ha desatado el conocimiento de la existencia del documental de 1991, la compañía ha insistido en su compromiso con el medioambiente y en su trabajo en la exploración de nuevas vías para el cambio de modelo energético.

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