PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

A veces, los robots son los mejores compañeros de trabajo

H

 

¿Quién quiere aguantar a un jefe cuando puede confiar en un robot?

Natxo Medina

25 Agosto 2014 12:02

Unos científicos se proponen llevar a cabo un experimento y plantean los siguientes escenarios: 1. todas las decisiones son tomadas por humanos, 2. existe un reparto equitativo entre persona y máquina, 3. todas las decisiones organizativas caen en manos de robots.

Resultado: conforme más tareas se automatizan, mayor es la eficiencia. Y aunque puede que resulte llamativo, lo cierto es que no es lo más sorprendente del estudio.

El verdadero hallazgo aquí es que el nivel de satisfacción de los trabajadores es mayor cuando se introducen robots; no cuando todo el equipo es humano.

Se confirma así lo que todos intuíamos: nuestro trabajo nos gusta más cuando no tenemos un jefe incordiando todo el día encima de nuestro cogote.

Burocracia MAL

Matthew Gombolay es el responsable de este experimento, cuyo propósito era doble.

El primero de ellos era demostrar que el nivel de automatización del trabajo afecta tremendamente a la eficiencia del equipo. El segundo es que queremos estar implicados en nuestro trabajo, pero también ahorrarnos las molestias de lidiar con todas las pequeñas gestiones del día a día. Es decir, no tener que enfrentarnos al trabajo mecánico.

Precisamente, es ante estas tareas donde aparece el elemento robótico, siempre bienvenido.

¿Un futuro mejor?

¿Quiere esto decir que con la aparición de robots en nuestra vida seremos necesariamente mejores trabajadores?, ¿significa que las empresas funcionarán mejor per se? Difícil de decir.

A fin de cuentas, un equipo de trabajo es mucho más que un mecanismo eficiente: es algo más complejo, cambiante, y que implica un gran trabajo de conocimiento mutuo. En ese proceso la empresa también determina su futuro, su capacidad de innovación y el bienestar de sus trabajadores.

Está claro que la idea de una máquina que viene a librarnos de un montón de trabajo aburrido, o de la molestia de lidiar con un jefe es algo así como un sueño hecho realidad.

Sin embargo, los resultados de satisfacción del estudio (que podéis ver en el gráfico de arriba) también indican que cuando los trabajadores se enfrentan a una situación en la que todo el proceso estaba en manos de robots, su satisfacción mengua. Hay por tanto un elemento irrenunciable de contacto humano que también forma parte de lo que nos motiva a la hora de trabajar.

En cualquier caso Gombolay lo deja claro: no estamos hablando de un escenario a lo 2001: “otorgar control a los robots no significa poner a un puñado de ciborgs a controlarlo todo. Significa que ciertas tareas son delegadas y coordinadas a través de un algoritmo que finalmente es generado por un equipo de humanos”.

Así que de momento podemos guardar las antorchas, y relamernos con la idea de que un día todas las pequeñas molestias del trabajo cotidiano puedan ser resueltas con sólo apretar un botón.

share