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“Me hicieron fotos por debajo de la falda”: la lucha de una joven para que el 'upskirting' sea delito

Gina Martin quiere que el 'upskirting' sea considerado una ofensa sexual. Su petición online está agitando el debate sobre esta vulneración de la intimidad femenina

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58.500 firmas reunidas en unos pocos días. 58.500 mujeres unidas en una reclamación: que el 'upskirting' sea tipificado como delito en UK. Ese es el saldo actual de una petición online que está animando el debate mediático sobre una práctica más extendida de lo que parece, y que supone una clara vulneración de la intimidad femenina.

Detrás de la petición se encuentra Gina Martin, una joven anónima del Reino Unido que ha puesto palabras a lo que muchas mujeres piensan en todo el mundo: el 'upskirting' es una forma innegable de agresión sexual, y como tal debería ser penalizado por la ley.

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Martin reclama desde el disgusto y la impotencia de su experiencia personal. El pasado mes de julio, ella misma fue víctima del 'upskirting'. Gina estaba con su hermana en un festival de música en el Hyde Park de Londres cuando dos hombres jóvenes “empezaron a comportarse de manera muy extraña”, según su relato.

Todo empezó con un ofrecimiento de patatas fritas, que Gina aceptó. Al rato, empezaron las preguntas impertinentes y las risas. Luego uno de los chicos “comenzó a frotar su cuerpo contra el mío. En algún momento puso su teléfono entre mis piernas, con la cámara apuntando hacia arriba, y tomó una foto de mi entrepierna a plena luz del día”.

Gina y su hermana en el festival en el que se produzco la agresión. Las dos manchas negras conrresponden a los chicos que las atosigaron.

Gina no se dio cuenta de lo que había sucedido hasta varios minutos después. En un momento dado se fijó en uno de los tipos que las habían estado incordiando, no el que se restregó contra ella, sino el otro. El chico estaba mirando una foto en su móvil entre risas a unos metros de ellas. Entonces se acercó. “Era la entrepierna de una mujer cubierta por una delgada línea de ropa interior. Sin duda alguna, mi entrepierna y mi ropa interior. Entonces le agarré el teléfono”.

La siguiente escena habla de carreras y persecuciones por medio del festival, ella escapando con el teléfono de él en busca de algún agente a quien poder explicar lo sucedido. “Entonces llegaron dos agentes, un hombre y una mujer. Uno de ellos me dijo que ' uno debería poder ir con una falda a un festival de música donde hace 30 grados y que nada de esto le ocurra'. Pero después de interrogarnos por separado, el policía hombre me dijo, como disculpándose: 'La foto muestra más de lo que quisieras mostrar, pero no es gráfica. Así que no es mucho lo que podemos hacer, porque no puedes ver algo que consideremos malo o perjudicial'”.

Esa es la realidad. Los policías consideraron que la imagen no era suficientemente “gráfica” porque Gina vestía ropa interior. Si no hubiera llevado nada cubriendo sus partes íntimas, igual la policía hubiera actuando de forma diferente. O igual no. Porque en Inglaterra, y en la mayoría de países del mundo, este tipo de práctica aún no es considerada un delito. Además, “las leyes contra el vouyerismo —espiar a otra persona cuando está desnuda— solo protegen a la víctima si está en espacios privados, como el hogar o los probadores de ropa de las tiendas. Yo estaba en un festival, un espacio público”, escribe la joven. Ella quiero que eso cambie.

De momento el runrún mediático ha llevado a la policía a retomar sus pesquisas sobre el caso, después de haberlo dado por cerrado a los pocos días de que Gina denunciara. Para ella, eso no es suficiente.

Quiero que el siguiente escalón en esta lucha sea que el "upskirting" sea un delito, no una mera molestia”.

Más de 50.000 mujeres quieren lo mismo. Y las que callan.

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