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5 posibles explicaciones a por qué somos el único animal con barbilla

Somos el único mamífero con mentón, y nadie está muy seguro por qué

¿Os habéis fijado en que somos el único animal con barbilla? Así es. Ni el ombligo, ni caminar sobre dos patas ni siquiera hablar. Nuestra característica realmente diferenciadora es el mentón.

Más o menos pronunciada, todos tenemos una protuberancia en nuestra mandíbula inferior que, sin embargo, no tiene explicación alguna. Desde hace más de un siglo, científicos de todo el mundo están intentando resolver esta incógnita y ninguno ha dado con la clave definitiva.

Ahora, el doctor James Pampush de la Universidad de Duke ha recopilado todo lo que se ha estudiado hasta el momento para dar con esta respuesta. Pero sigue sin sacar nada en claro.

¿A qué se debe esa protuberancia que tenemos debajo de nuestra boca?

Veamos, ¿por qué podríamos tener mentón?

1- Para hablar

Una teoría que ha sonado con fuerza es que, gracias a la barbilla, podemos resistir la fuerza de nuestra lengua al hablar. Al fin y al cabo, es lo que nos diferencia del resto de animales.

Sin embargo, no hay pruebas de que nuestra lengua ejerza la suficiente potencia como para que se cree tal cavidad ósea. Además, esto también afectaría a otros animales que se comunican verbalmente, y no es así.

2- Para masticar

La justificación más promovida es que nuestros mentones son una adaptación para ayudarnos a masticar, ya que reducen las tensiones físicas que se generan al morder.

Reducen las tensiones físicas que utilizamos al morder.

No obstante, el propio Pampush argumenta que esto solo empeoraría las cosas. Ya que, cuando masticamos, comprimimos el hueso de la cara. Justo lo contrario de lo que provoca la barbilla.

3- Como atributo sexual

El sexo también podría ser un motivo. La diferencia de tamaño entre los mentones masculinos y femeninos –más pronunciados en el primer caso– podría responder a que se trata de un ornamento sexual, equivalente a las astas de un ciervo o la cola del pavo real.

Pero tampoco parece ser. Porque, por más que la tengan más pequeña, las mujeres también tienen barbilla. Y, en el reino animal, los ornamentos destinados al atractivo son exclusivos para un sexo concreto.

4- Para desviar golpes

Una teoría centenaria dice que las barbillas están hechas para desviar golpes de la cara. Una especie de amortiguador que nos salvaría de muchas amenazas.

Pampush rechaza completamente esta idea. Porque, siendo sinceros, sería un tiro por la culata. Su fragilidad la hace contraria a este este efecto, ya que la mandíbula es uno de los huesos más propensos a lesionarse.

5- Por un efecto secundario de la evolución

La teoría que parece más lógica, apoyada por numerosos estudiosos en el tema como Nathan Holton o Richard Lewontin, es que es un simple efecto secundario de la evolución natural. Nuestros antepasados tenían un cráneo más amplio que el nuestro, que más tarde se fue comprimiendo a modo de ahorro. De este modo, el mentón podría haberse quedado atrás. Podría no haber evolucionado al mismo ritmo que el resto del cráneo.

La duda que surge es por qué solo se quedó atrás esta parte del cuerpo. Ni siquiera la mandíbula superior se quedó igual. Pero, a falta de una mejor explicación, es la teoría más plausible.

A falta de una explicación mejor, parece que se trata de un efecto secundario de la evolución

[Vía The Atlantic]

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