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La ultraderecha holandesa para su campaña electoral por temor a la seguridad de su líder

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Geert Wilders, líder en las encuestas de intención de voto, suspende todos sus actos públicos después de que uno de los agentes encargados de su seguridad fuera detenido por filtrar información sensible a una organización criminal

M.Y.

24 Febrero 2017 12:40

El líder de la ultraderecha holandesa, Geert Wilders, suspende todos sus actos públicos a solo 3 semanas de las elecciones en el país. La suspensión de la campaña ha sido anunciada tras la detención de uno de los agentes encargados de la protección de Wilders.

El detenido es Faris K. un policía holandés de origen marroquí miembro del equipo encargado de la protección de la seguridad de la Casa Real y el cuerpo diplomático. Por lo visto, Faris había estado proporcionando información a una banda criminal, también de origen marroquí que, según El País, se dedica al blanqueo de dinero.

De acuerdo a Deutsche Welle, las autoridades han declarado que la seguridad del líder del Partido de la Libertad no se ha visto comprometida en ningún momento pero que el detenido tenía "información importante sobre el círculo íntimo del político".


El detenido es Faris K. un policía holandés miembro del equipo encargado de la protección de la seguridad de la Casa Real y el cuerpo diplomático. Faris había estado proporcionando información a una banda criminal de origen marroquí


"Noticia muy preocupante. El Partido de la Libertad ha suspendido todas sus actividades públicas hasta que se conozcan todos los hechos con relación a la investigación", ha escrito el político en su cuenta de Twitter.

No está claro con qué fin se han producido las filtraciones, pero Wilders, que lidera las encuestas de intención de voto, es un declarado islamófobo cuyo programa se apoya en el rechazo a los musulmanes. Hace apenas unos días, haciendo gala de su xenofobia, Wilders dijo en un acto de campaña: "Hay demasiada chusma marroquí en nuestra tierra".



A principios de diciembre, un tribunal de los Países Bajos dictaminó que Wilders era culpable de discriminación e incitación al odio y que las observaciones racistas que había hecho sobre el pueblo marroquí eran inaceptables. El político aseguró que recurriría el veredicto a pesar de que no le supuso ninguna consecuencia a nivel político.

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