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La última moda en internet es el ‘whaling’ y se extiende como la pólvora

A través de Vine, bromistas anónimos se graban en lugares públicos como si fueran ballenas emergiendo del agua

Imaginad un mundo sin internet: ¿dónde haríais el imbécil? Porque una de las necesidades básicas del ser humano, junto con la del desagüe, la alimentación equilibrada y el descanso en un colchón pulgoso, es la de aliviar la urgencia por hacer el payaso siempre que se tenga la necesidad. A todos nos gustan cosas como sacarnos un moco y tirarlo como si usáramos un tirachinas (o simplemente introducir el dedo en la nariz, sin necesidad de extraer diamante), o andar a cuatro patas y hacer la meada del perro como Leandro, aquel jugador del Valencia que celebraba los goles yéndose hasta el córner y levantando un jamón en dirección al graderío, o cualquier otra mongolada que se te ocurra: hablar alto y sonoro sobre temas escatológicos, reírte a carcajadas, aparecer detrás de las cámaras de televisión y hacer un calvo, etc. Esta tendencia del ser humano por hacer el ganso siempre ha existido, pero desde que existen las redes sociales nos hemos venido arriba, de modo que Instagram (sobre todo Instagram) se ha convertido en un escaparate de gente haciendo el burro o dando la nota (recordemos el vídeo de Dani Alves de ayer).

Pero desde que se inventó Vine, la cosa va a más. Instagram está bien, pero Vine es más cool, y por tanto las payasadas son de más alto copete, y además se hacen virales con mayor velocidad. Además, no imponen ningún tipo de censura, con lo que las actrices porno tienen toda la libertad para enseñar el parrús, mojarse a chorros y mostrar todo con detalles, y el pueblo llano se inventa corrientes muy locas. La última es el ‘whaling’, que toma su nombre de la ballena (whale) y sus saltos hacia la superficie del mar. Si habéis visto documentales de naturaleza tipo “Planet Earth” o los de National Geographic, sabréis que los cetáceos, entre ellos la ballena, suelen aflorar a la superficie para comer y para darse un gustillo, y que dan esos saltos tan monos que son un visto y no visto. Bien, pues el whaling es lo mismo, pero en lugares públicos y por humanos.

Aquí tenéis algunos ejemplos: el tipo que aparece y desaparece tras las cajas de cereales del supermercado. Entre las filas de un acto público. Por encima de la mesa. Es una variante muy imbécil del ‘hacer la ola’ en los estadios, pero individual (o por parejas, coreografiando), sólo por simple diversión. Una diversión muy imbécil, aunque como todas las tonterías, hacerlas mola mucho. Que les guste a los demás ya es otro cantar.

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