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De icono LGTB a fenómeno pop para los nuevos tiempos

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El nuevo artista favorito de Adele, Sam Smith y Taylor Swift tiene un mensaje para ti

Luis M. Rodríguez

07 Diciembre 2015 16:33

Frodo. Un Elijah Wood más joven y más guapo. Su hermano pequeño. Esa fue la primera idea que vino a mi cabeza la primera vez que vi a Troye Sivan retratado. La culpa, creo, es de esos ojos.

Recuerdo que durante unos buenos segundos me entretuve en el rostro agradable del chico. Recuerdo que comparé fotos tratando de reducir esa familiaridad a una serie de rasgos comunes. Pero si alguna impresión quedó después de aquel primer encuentro no fue su cara de ángel, sino su voz. Una voz que no parece corresponderse con el cuerpo menudo en el que cabe.

Sobre todo cuando canta.


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En realidad, Troye Sivan siempre estuvo interesado en la música. Y lo decimos así porque puede dar la sensación de que llegó aquí de rebote, e incluso movido por los deseos de otros. Porque la realidad es que, hasta hace bien poco, su fama se la debía a otras cosas bien distintas.

Troye Sivan tiene 3,6 millones de subscriptores en YouTube y sus 'vlogs' acumulan más de 200 millones de visionados

Sus primeros pinitos en el mundo de la canción se remontan a mediados de la década pasada. Entonces no era más que un mocoso pre-adolescente de Perth tratando de sacar la cabeza como artista pop a través de YouTube y programas de talentos. Y ya entonces parecía que estaba a punto de lograrlo.

En 2006 —tenía 11 años— apareció en la caja tonta haciendo un dueto con Guy Sebastian, ganador de Australian Idol. En 2008 publicó un primer EP con el que logró cierta repercusión en su tierra de adopción (aunque se ha criado en Australia, Sivan nació en Sudáfrica). En 2009 se hizo con un papel en X-Men Origins: Wolverine. Todo parecía ir rodado para Troye, pero aquello no era nada en comparación con lo que habría de llegar.

Su canal de YouTube es el tercero más popular de Australia

En 2012, Sivan dio un giro a su presencia online. Dejó de ver YouTube como un canal a través del que mostrar su voz, para empezar a mostrarse a sí mismo. Sus versiones de otros — hasta entonces sólo había subido vídeos en los que cantaba canciones de gente como Justin Bieber o Amy Winhouse— dejaron paso a sus vlogs. Y su audiencia se disparó.

Cómo tener sexo seguro”. “¿Es más fácil infectarse de SIDA siendo gay?”. “Haciendo gárgaras con Tyler Oakley”. “Cómo hacerte las cejas como Cara Delevigne”. “El reto de los labios de Kylie Jenner que acabó mal”. “Mamá, he dejado embarazada a una chica”.

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Sivan se puso delante de una cámara y empezó a hablar de intimidades y caprichos, de sentimientos y picores adolescentes, de pop, sexo, moda, internet, amigos y celebridades. Y gracias a esos vídeos cortos cargados de un humor positivo fue amasando más y más audiencia. De los 27.000 suscriptores que tenía en 2012 a los más de 3 millones y medio de suscriptores a día de hoy. Una cantidad que convierte su canal en el tercero más popular de Australia.

El aspirante a artista se había convertido en toda una 'YouTube Star' por méritos que nada tenían que ver con la música. Y ya sabemos cuál es el mantra de la industria en relación a cualquiera que maneja números como los que él maneja: monetizar, monetizar, monetizar...

Sin apenas promoción, su EP TRXYE se colocó durante varias semanas entre los discos más vendidos de iTunes en más de 60 países

Comparto cada aspecto de mi vida con internet”, dijo una vez Sivan metido en su papel de celebridad youtubera. Bueno, no todos.

EMI Australia llamó a su puerta en el verano del 2013 para ofrecerle un contrato. Sivan aceptó, pero se lo mantuvo muy callado. Trabajó en secreto durante un año hasta lanzar, en agosto de 2014, su EP TRXYE. Aquello fue el principio del cambio.

El vídeo correspondiente al primer single de aquel disco, Happy Little Pill, lleva acumulados más de 20 millones de visionados. Por algo será.

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Sin apenas promoción, TRXYE se colocó durante varias semanas entre los discos más vendidos de iTunes en más de 60 países. También se coló entre los primeros puestos de la lista Billboard 200. Para rematar la faena, la revista Time metía a Sivan en su lista de los adolescentes más influyentes de aquel año. Había nacido una estrella.

El momento de la reválida llega ahora con Blue Neighbourhood, un álbum de debut que transpira emocionalidad y confianza, exuberancia y fragilidad, sonando siempre contemporáneo y "real". Algo así como todo lo que debería haber sido —y nunca fue— el debut de Sam Smith.

Troye Sivan es música soul para la generación X Factor

Troye Sivan es soul para la generación X Factor. Como agitar dentro de un playlist a Justin Timberlake, Broods, Frank Ocean, Years & Years y The Weeknd con algún joven beatmaker devoto de HudMo a los mandos de la producción. Todo bien planchado, vestido de punta en blanco, y encapsulado en tres minutos de emoción que se debaten entre el anhelo romántico y el deseo escapista.

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En el corazón del proyecto reside una trilogía de vídeos. Una suite que funciona como crónica de un amor adolescente punteado a base de intolerancia y abusos. En el fondo es una historia de sexualidad reprimida. Es un ejemplo de la manera en la que Sivan quiere navegar por el mundo de la música: siendo él mismo, hablando de lo que le preocupa.

Llevo mucho tiempo excitado por la posibilidad de ser honesto como artista, porque estamos en un momento en el que realmente podemos serlo”, dice en una reciente entrevista con Out. “Soy gay. Me gustan los chicos. Estas canciones van sobre chicos. Creo que alguna gente puede pensar que estoy intentando hacer una gran declaración de intenciones poniendo a chicos en estos vídeos. Y es como, qué pasa, ¿acaso se supone que debería poner a una chica?".

Para entender la intención de Sivan hay que ver la trilogía completa. Porque sólo al final se deja ver la peor de las amenazas: el fantasma del suicidio. Como dice el joven Troye, "si voy a hacer vídeos musicales, hay mensajes que podemos meter".

"He pensado mucho sobre las vidas que hemos perdido y el potencial que hemos perdido y perdemos cada día por culpa del suicidio en la comunidad LGBTIQ y quería intentar hacer algo al respecto".

¿Cuántos vídeos de artistas pop de cierto calibre recuerdas en los que se muestre de forma clara una relación de amor y de sexo entre dos chicos?

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Poner a dos adolescentes a amarse frente a la cámara. Puede parecer un gesto inane a estas alturas, pero no lo es. Porque, pregunta: ¿cuántos vídeos de artistas pop de cierto calibre recuerdas en los que se muestre de forma clara una relación de amor y de sexo entre dos chicos jóvenes?

Quizás tenga que ver la manera en la que salió del armario, pero Sivan no está dispuesto a ocultar ninguna parte de su identidad para ser aceptado en el negociado de la música que aspira a comerse las listas. Y eso es un paso adelante.

“Sólo quiero escribir canciones pop normales y poder usar el pronombre 'él'”, asegura. Es una deseo sencillo, pero uno que puede ayudar a eliminar estigmas obsoletos en la música popular.

De momento, estrellonas como Adele o Taylor Swift ya beben los vientos públicamente por Troye. Tiene planta y tiene canciones. Pronto estará en todas partes. La gente le va a odiar de lo lindo.


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Cualquier cosa hiere menos que el silencio

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