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Cómo triunfar en la vida (mucho) antes de los 20

Este mocoso de 12 años vende pajaritas y tiene mucha más suerte que tú y que yo

1. A la edad de nuestro protagonista, tu patrimonio era un cerdo de cerámica con monedas que sobraban de la tienda de chuches. Posiblemente tuvieron que pasar otros doce años hasta que escuchaste por primera vez la palabra “emprendedor”, y a partir de hoy tendrán que pasar otros tantos hasta que la prensa económica te interese.

2. Moziah Bridges, en cambio, tiene 12 años y se presenta como un emprendedor. Su firma se llama Mo’s Bows y hace tres años desde que la fundó. Ya ha vendido más de 115.000 euros. Días atrás, Moziah Bridges apareció en la CNBC, donde habló de su vida como empresario. Cuando le preguntaron por qué lo hizo, su respuesta fue algo así como “me gusta vestir bien, pero nunca encontraba pajaritas a mi gusto”. Suena raro para un niño de 12 años, ¿no?

3. Después le hicieron otra pregunta. Le dijeron que cómo lleva lo ser empresario e ir al colegio. Entonces el niño dijo: “desde que soy directivo, puedo hacerlo cuando me place. Tengo empleados —mi abuela, que ronda los 80—, y mi madre. También doy trabajo a tres costureras”. Moziah Bridges parece uno de esos niños extremos que renuncian a su infancia por su talento precoz, y que al llegar a la madurez fracasan, se dan a la bebida y finalmente al crack. Sin embargo, Moziah no es un fenómeno aislado.

4. A finales de abril, la revista Bloomberg Businessweek publicaba su número dedicado al “éxito”. En él había un apartado que se ocupaba de los niños. Estos son algunos ejemplos que allí se daban cita: Kiowa Kavovit, de 7 años, había conseguido una financiación de 100.000 dólares para su start-up; Adora Svitak, de 16 años, había escrito un libro, del que vendió más de 10.000 ejemplares; Hart Main, de 16 años, había vendido 260.000 dólares en 2013; Madison Robison, de 16 años, había creado una empresa que vende más de un millón de dólares al año. Tanmay Bakshi, de 10 años, programa desde el parvulario y una de sus apps llegó a situarse entre lo más descargado de la App Store.

5. Evidentemente, pocas cosas le gustan más al capitalismo que las historias de superación. Las vidas difíciles que acaban en final feliz son la demostración de que tú también podrías tener éxito… con un poco de esfuerzo. Steve Jobs vino al mundo y fue dado en adopción. Mario Balotelli es un italiano de ascendencia ghanesa que tras pasar una infancia atroz consiguió convertirse en uno de los futbolistas más sonados. Asap Rocky vio como su padre entraba en la cárcel cuando sólo tenía 12 años. Es normal, por tanto, que si hasta ahora todos nos habíamos quedado embobados con estas historias de desheredados que llegaban a lo más alto, ahora lleguen las historias de niños emprendedores. El mensaje no deja lugar a dudas: “hasta un niño podría hacerlo (incluso si es negro)”.

6. Claro que también hay otra lectura y tiene que ver con las luchas por el poder entre generaciones. Cada generación es más precoz que la anterior, y por tanto causa más miedo que la anterior: Tavi Gevinson inició su fama a los 14 años, Tobias Otting tiene 9 y se ha convertido en un gurú de la moda, Taylor Wilson ha atraído la atención de la comunidad científica con menos de 20 años, Palmer Luckey ideó Oculus Rift cuando era adolescente, y con 21 años lo vendió a Facebook La precocidad de todos estos nombres es caricaturesca; el odio que despiertan es, en parte, comprensible: nadie está dispuesto a admitir que la suerte y el talento de todos estos nombres sea mayor que el nuestro.

7. Ahora bien, si algo hemos aprendido las generaciones anteriores es que pocas cosas más desagradables hay que ver a toda una juventud bloqueada y frustrada por sus mayores, y que definir a las nuevas voces como “frívolas”, “narcisistas” o “banales” nunca es una solución justa. Tienen menos de 20 años, les va mejor que a nosotros, y bueno es que así sea.

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