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Ese tupé triste: un repaso a las mejores películas de Jim Jarmusch

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Una retrospectiva en el Círculo de Bellas Artes de Madrid es la excusa para recuperar la obra del genial director

Natxo Medina

07 Enero 2014 10:46

Jim Jarmusch es de esos tipos a los que muchos intentan imitar sin éxito. Lo tiene todo para representar la quintaesencia del cineasta independiente norteamericano (aura enigmática, conexiones constantes con el rock and roll, tabaquismo eterno, obsesión por los personajes de vidas al margen) y a lo largo de sus más de 30 años de carrera cinematográfica ha consolidado una muy particular manera de acercarse al mundo, basada en las pocas palabras, el surrealismo, la mitología pop y un acercamiento al género desde la distancia que convierte sus películas en una especie de permanente broma metafísica. Uno no sabe si Jarmusch se ríe del espectador o es terriblemente serio y lo que hace es plantearle preguntas de hondura existencial.

Película a película ha definido un universo intransferible que acaba de engordar con el estreno de "Only Lovers Left Alive" (esta vez moldeando a su manera el género vampírico). Con motivo de esta nueva entrega del director, este mes el Círculo de Bellas Artes de Madrid inicia una retrospectiva (casi) completa de su filmografía. Una ocasión perfecta para volver a conectar con la obra de este inclasificable artista, sin duda una voz apasionante, y recordar el encanto de sus primeras películas, así como las joyas de su consolidación como director a lo largo de los 90.

Y como nosotros también somos fans y queremos sumarnos un poco a este homenaje, hemos decidido hacer una lista con las que, a nuestro parecer, son las 5 películas clave del tupé más "cool" del cine contemporáneo (con permiso de Mr. Lynch, claro). Aquí van:

5. Coffee & Cigarrettes (2003)

Sí, puede que estemos ante eso que a los críticos les gusta llamar una "obra menor". Y sí, ni siquiera es una película al uso, sino más bien unos cuantos sketches reunidos. Pero su planteamiento (conversaciones sentados a una mesa, fumando y tomando café), la lista de actores y personajes que se pasean por ella (Bill Murray, Roberto Benigni, Tom Waits, Meg y Jack White, RZA y GZA o Iggy Pop), y su peculiar sentido del humor, irónico y distanciado, profundo a la vez, la convierten en una aproximación estupenda al universo del director y en una película con un encanto especial.

4. Permanent Vacation (1980)

El debut del director sigue teniendo en 2013 la misma vitalidad que cuando se realizó, en 1980. Partiendo del escaso presupuesto y el amor por la ciudad que retrata (una Nueva York todavía sucia y caótica), el joven Jarmusch da forma a una oda callejera y canalla que lo mismo recuerda a Cassavettes que a Scorsese que a la escuela naturalista moderna europea, con esa aproximación a la ficción desde la óptica del documental de costumbres urbano, y la búsqueda de la maravilla cotidiana, que tanta huella dejaría en cierto cine independiente que vendría después.

3. Mistery Train (1989)

Una de las películas más divertidas del director, por lo bizarro de su planteamiento y la galería de personajes que se pasean por ella, además de por su declaración de amor fundamental a la mitología del rock'n'roll. Poco deberíamos explicar de una película en la que conviven Joe Strummer, Steve Buscemi, el fantasma de Elvis, Screamin Jay Hawkins, una viuda italiana y una pareja de turistas japoneses obsesionados con la cultura yankee de los años cincuenta. Todos ellos se dan cita en la ciudad de Memphis, Tennessee, lugar clave, epicentro del terremoto rock, Meca olvidada de una determinada manera de vivir aprisionada por la urgencia del presente. La particular relación que Jarmusch guarda con el universo de la música popular está aquí perfectamente captada, vivita y coleando.

2. Dead Man (1995)

Como el agrimensor K. de "El Castillo" de Kafka, Jhonny Depp llega a un pueblo del oeste americano llamado Machine dispuesto a trabajar, después de recorrer el país desde su europeizada Costa Este y se encuentra con que ni tiene trabajo ni nadie que le quiera. Es más, se encuentra con que de pronto ha matado a un hombre y tiene que huir al bosque. Su único amigo será un indio llamado Nadie. Rodada en un elegante y profundo blanco y negro, y con banda sonora de Neil Young, la oscura cinta nos lleva de la mano a recorrer un Oeste primigenio y salvaje que deviene al mismo tiempo en estudio místico sobre la relación entre hombre y naturaleza, vida y muerte, y en comentario sarcástico y punzante sobre los fundamentos de la Gran Nación Civilizada.

1. Ghost Dog: El Camino del Samurai (1999)

O lo que es lo mismo, Jarmusch acercándose al cine de gangsters, dando todo el protagonismo a un asesino a sueldo negro, pasado de peso, con un ojo vago (fenomenal Forest Whitaker) y que se considera a sí mismo un ninja, basando su trabajo y su paso por la vida en los preceptos del código samurai. Y que por si fuera poco siente un tremendo amor por sus palomas, las cuales utiliza para comunicarse. Cuando se ve implicado en una guerra entre bandos mafiosos, su destino trágico se verá revelado. En su manera de acercarse al género, en las peculiaridades y sabiduría de su personaje protagonista, en la ternura y humor con la que se retrata a los secundarios, y en el extraño e inolvidable microuniverso que retrata con clase cinematográfica, encontramos una destilación de los elementos fundamentales del cine de Jarmusch, combinados en una proporción casi perfecta, que la estupenda banda sonora de RZA (no podía ser otro) acaba de redondear.

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