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El transporte del futuro es el… ¡zepelín!

Una empresa británica retoma los viejos superglobos para desarrollar el megatransporte del futuro

Con StairWay To Heaven se convirtieron en sinónimo del rock, aunque mucho antes los zeppelines se alzaron como los reyes del aire. Desarrollados a finales del siglo XIX, fueron los amos del cielo en las primeras décadas del siglo pasado: lo mismo transportaban pasajeros y carga que hacían vuelos transatlánticos y participaban en guerras. Pero eso fue hasta que el desastre de Hinderburg puso fin a su aleteo. Sin embargo, la empresa británica Hybrid Air Vehicles (HAV) recientemente se propuso recuperarlo. ¿Cómo? Mediante el Airlander 10, el vehículo aéreo más grande la historia.

Los inicios del proyecto se remontan unos años atrás. El ejército estadounidense quería desarrollar un vehículo que pudiera permanecer en el aire hasta tres semanas y llevar en su interior alrededor de una tonelada de peso en equipo y material de vigilancia. Aunque el Airlander hizo un primer vuelo de prueba en 2012, posteriores recortes presupuestarios dejaron el proyecto en el limbo. Entonces HAV recuperó el prototipo que ellos mismos habían diseñado y se dispusieron a relanzar el vehículo. Hoy el Airlander 10 es una realidad que descansa en un gigantesco hangar de Bedfordshire, de nuevo en su Inglaterra natal. El diseño original ha ido mutando y la nueva versión del aparato sólo podrá estar en vuelo durante 5 días, aunque para compensar podrá trasladar hasta 9 toneladas de carga. Además contará con algunas nuevas funcionalidades alucinantes como la capacidad de amerizar y desplazarse por el agua.

Aunque el ingenio todavía tendrá que atravesar un largo periodo de pruebas, los avances tecnológicos que han ido produciéndose desde principios del siglo XX parecen asegurar que esta vez la estructura será mucho más estable que en los inicios de la aviación. Además, su eficiencia energética será mayor que la de cualquier helicóptero o avión comercial, lo que le convierte en una auténtica maravilla de la ingeniería. No es de extrañar entonces que el Airlander 10 cuente ya con un nutrido grupo de mecenas, entre los que se cuenta el cantante de Iron Maiden Bruce Dickinson. Y eso a pesar de tener un coste estimado de 30 millones de euros La dinastía del metal continúa su marcha.

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