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6 tragedias inevitables cuando te sobra el tiempo libre

Suecia ha decidido experimentar con la jornada laboral de seis horas. ¿Funcionaría aquí? Hagamos un ejercicio de realpolitik doméstica

Trabajar menos parece la solución a todos los males de la sociedad: los empleados felices producen más y mejor, el estrés crónico se reduce y también el paro. Con ello aumentarían las arcas de la Seguridad Social y la palabra "bienestar" volvería a tener pleno sentido. En Suecia, de hecho, van a hacer la prueba este año, pero antes de que nos ilusionemos con que estas políticas avanzadas lleguen a España, hagamos un ejercicio de realpolitik doméstica: las jornadas de seis horas te conducirán a pedir horas extra a tu jefe. Aquí exponemos seis motivos.

Pereza intensiva. Con una jornada de 6 horas es posible que fantasees con picar algo ligero e ir a hacer acrobacias a la playa, pero lo más probable que puede pasar es que te limites a cocinar en voz alta como Karlos Arguiñano. Entonces ingerirás tu obra maestra mirando la programación de las cuatro de la tarde: telenovelas y tertulias del corazón. Después te quedarás muñeco en el sofá y cuando despiertes querrás saber cómo luce la sobrina de María del Monte.

Tiempo-chicle. Llegar a casa en una hora rara te hace estar raro todo el día. ¿Te pones el pijama? Aún hace sol. Hacer la compra de forma racional parece más estimulante en la tele y por "deporte" no te viene nada. ¿Y qué hay de tu mundo interior? Piensa, piensa.

Momento metafísico. La situación es alarmante: te descubres barruntando si tus muebles de conglomerado están hechos de lo mismo que tus barritas de cereales. ¿Por qué los genios consumían sus ocio haciendo cosas creativas y liberadoras y tú pareces una ardilla aplastada en la carretera? Luego piensas en fotos de escritores y lo ves claro: necesitas fumar.

Ocio productivo . No tiene sentido que la gente que curra más horas que tú consiga hacer cosas increíbles. Todo es au-to-dis-ci-pli-na. Pprecisamente eso dicen las revistas que impiden que te pongas a hacer algo útil. ¡Ja! Tú ya has entendido la paradoja: tienes que dejar de leer sobre creatividad y convertir tu tiempo libre en algo productivo, sacar el emprende-artista que llevas dentro. Ya lo tienes.

Oh wait. Te pones a buscar cursillos de programación para dispositivos móviles. Necesitas un proyecto, poner sobre el papel todas esas ideas para apps que tienes en la cabeza. Pero no puedes llegar al curso sin ideas, precisamente porque debes RENTABILIZARLO. Es necesario un viaje iniciático, de esos que transforman. Empiezas a buscar destinos inspiradores y recuerdas que el low cost es la trampa del siglo. Mañana toca pedir horas extra a tu jefe: ese pellizco que te falta para el billete es, exactamente, el peldaño hacia tu felicidad. ¿No?

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