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El caso de torturas a niños que ha sacudido Australia

“Lo que vimos anoche es una absoluta vergüenza”

Un joven atado por el cuello al respaldo de una silla, con los brazos inmovilizados y la cabeza cubierta por un saco, es observado por dos guardias. Al ver esta imagen, uno no puede evitar pensar en las torturas de prisioneros iraquíes a manos de militares estadounidenses en la prisión de Abu Ghraib. Sin embargo, la realidad es incluso más dramática.

El protagonista de la imagen es Dylan Voller, un adolescente aborigen que ahora tiene 17 años. La foto pertenece al centro de detención juvenil Don Dale, en Berrimah, Australia, y forma parte de un escándalo de torturas que acaba de ser destapado por la ACB, la televisión estatal australiana.

Esta y otras imágenes similares se emitieron anoche en el programa de investigación Four Corners bajo el título “La vergüenza de Australia” y muestran las torturas a las que fueron sometidos varios jóvenes de entre 10 y 17 años en el reformatorio de Don Dale entre 2010 y 2014 y en el centro de Alice Springs en 2016.

Las imágenes que ahora se difunden fueron grabadas por las cámaras de seguridad del recinto y por dispositivos electrónicos de los propios guardas.

Los jóvenes detenidos eran atados y cubiertos con capuchas, les rociaban gases lacrimógenos durante un periodo de tiempo prolongado, les desnudaban con violencia, recibían golpes e insultos. Además, como método de castigo, los chicos eran aislados en celdas sin agua corriente, luz natural y sin acceso a material educativo.

Tras la emisión del programa, el reformatorio ha emitido un comunicado en el que declara que “los acontecimientos que ocurrieron en el Centro de Detención de Done Dale y en los que se ha centrado el programa de ABC, pasaron hace dos años y ya han sido sujeto de un gran número de investigaciones independientes e informes. Como resultado de estas investigaciones, el Departamento de Servicios Correccionales del Territorio Norte ha implementado una serie de recomendaciones de actuación aprobadas por el Gobierno”.

Sin embargo, uno de los responsables del Comisionado para los Niños, Colleen Gwynn, explicó al programa Four Corners que muchas de las recomendaciones aún no se han implantado. “La respuesta no ha sido tan urgente como nos habría gustado. Los problemas que se mostraban en el informe eran extremadamente serios y nos gustaría ver una respuesta más completa”.

Los jóvenes detenidos eran atados y cubiertos con capuchas, les rociaban gases lacrimógenos, recibían golpes e insultos y eran sometidos a todo tipo de vejaciones

La gravedad de los hechos relatados en el programa han hecho que incluso el primer ministro del país se pronuncie. Malcolm Turnbull ha anunciado hoy durante una entrevista para ABC radio una investigación en los reformatorios del norte del país, donde vive una amplia población aborigen.

“Estoy profundamente conmocionado y horrorizado por las imágenes de maltrato a niños”, reconocía Turnbull. “Vamos a actuar con rapidez y decisión para llegar al fondo de esto”, ha incidido el primer ministro.

Tras la difusión de vídeos y fotografías de casos de tortura a jóvenes detenidos las condenas públicas no han tardado en llegar. Líderes políticos y representantes sociales, ONG y usuarios de las redes sociales han reprobado la actitud de los guardias, las torturas, el maltrato y los abusos verbales. La líder del partido laborista australiano, Tanya Plibersek, declaró que el reportaje le había parecido “impactante”. “Creo que cualquier australiano -cualquier ser humano- se habría mostrado conmocionado por este material de archivo. Es imposible pensar que esto estuviera pasando en el Territorio Norte por muchos años”, reconoce.

Estoy profundamente conmocionado y horrorizado por las imágenes de maltrato a niños

Por su parte, el representante de justicia social del comisionado de aborígenes e isleños del Estrecho de Torres, Mick Gooda, se dirigió a los medios de la siguiente forma: “Nuestro pueblo hace tiempo que conoce este tipo de situaciones... Lo que acaba de descubrirse ante nuestros ojos esta noche debe ser una llamada de atención para todos en Australia sobre la forma en la que encerramos a nuestra gente en el país y, en particular, la forma en que lo hacemos con nuestros hijos”. “Lo que vimos anoche es una absoluta vergüenza”, finalizaba.

El hecho de que la mayoría de jóvenes detenidos y torturados fueran aborígenes ha abierto un debate en el país, similar al que se ha producido en los últimos meses en Estados Unidos. Muchos australianos creen que es necesario un movimiento #BlackLivesMatter trasladado a los indígenas australianos, una parte de la población tradicionalmente oprimida y menospreciada. Especialmente en el caso de la justicia, donde los activistas denuncian que los indígenas australianos representan el 3% de la población pero que, sin embargo, forman el 27,4% de los presos.

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