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¿Son un timo los auriculares Beats?

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Las celebridades los han convertido en un producto aspiracional pero, ¿hay algo más allá de las apariencias?

Franc Sayol

14 Enero 2014 13:50

Mi primo tiene 14 años, no es especialmente aficionado a la música, y como tantos otros adolescentes sólo escucha música a través del móvil o YouTube. Sin embargo, lo único que quería estas navidades eran unos auriculares Beats. No es un caso extraño, ni mucho menos. La marca controla el 27 por ciento del mercado de los auriculares premium. Resulta paradójico que en tiempos en los que el mp3 ha convertido la calidad del audio en una anécdota, los jóvenes se maten por unos auriculares que cuestan entre 200 y 400 euros.

Pero lo que persiguen los usuarios de Beats no es calidad de sonido sino estatus. Lebron James, Lady Gaga, Katie Holmes, Gerard Piqué, Cristiano Ronaldo... la lista de celebridades a las que se ha fotografiado usando unos Beats es interminable. Gracias a una formidable campaña de marketing, la marca ha logrado convertir algo hasta hace poco tan anodino como los auriculares en un producto aspiracional.

Pero a pesar de lo que indique su precio, las prestaciones de los auriculares Beats distan mucho de aquellas que ofrecen los productos de alta gama. Si uno mira más allá de los diseños llamativos y las celebridades y se detiene a comparar sus especificaciones técnicas con las que ofrecen los productos de precio similar (o incluso inferior) que ofrecen marcas como, por ejemplo, Sennheiser o AKG, se dará cuenta que está tirando el dinero.

La principal característica de los auriculares Beats es que su sonido está reforzado en los graves. Ello genera una sensación de potencia extra pero pervierte cualquier canción al aplastar las frecuencias medias y agudas. Dr. Dre y Jimmy Iovine, fundadores de la marca, suelen decir que crearon los cascos porque les frustraba que la gente escuchara sus producciones en auriculares pequeños. Para ellos, eso desvirtuaba su trabajo en el estudio. Pero si algo desvirtúa el trabajo de un músico es que la mezcla que escuchen los usuarios no sea la misma ideada por el productor. Y esto es precisamente lo que ocurre con los Beats.

A menudo se considera positivo que este tipo de productos hayan creado un nuevo nicho de mercado para los auriculares de alta gama. Para algunos es una señal de que el público vuelve a preocuparse por la calidad del sonido después de muchos años de dejadez y devaluación. El problema es que, en realidad, este público no está pagando por un dispositivo para escuchar música, sino por un complemento de moda.

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