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Los bebés vienen del espacio exterior

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En El Menino, Isol nos muestra la visión de todos esos seres diminutos e indefensos a los que los adultos en parte temen

Helena Moreno Mata

11 Diciembre 2015 06:00

"La casa está tranquila. El barrio, silencioso. El gato, dormido. La gente, ocupada con en sus cosas. Los días se suceden ordenados: después del martes, viene el miércoles. Hasta que llega el Menino."



El Menino es ese ser pequeño e indefenso que irrumpe sobre las vidas de los adultos, ese bebé condenado a vivir enfrascado en una realidad que le costará años entender y digerir. El Menino es así cada uno de los recién nacidos, y el título del último libro de la ilustradora Isol, presentado en Argentina el pasado octubre.



Su nombre real es Marisol Masenta y sus pasiones, muchas. De todas, la que mejor la define es la literatura juvenil. En ella fusiona ilustraciones con pequeños relatos que se centran en la figura del niño pero donde el adulto se siente fácilmente identificado.

“Quiero que mis libros sean divertidos para niños y para adultos también”, asegura la escritora. En ellos la argentina muestra con un humor liberador los aspectos más oscuros de la existencia, y esa es precisamente la parte que está dirigida a los adultos.



En El Menino (Océano Travesía), Isol desempaña los miedos e inseguridades de todo ser quebrantable que llega a la vida en una especie de aventura del exterior. Algo que se puede ver ya en la primera página del libro, basado en hechos reales, y que continúa en forma de historia autobiográfica con dibujos de trazos negros y colores anaranjados y textos poéticos breves.



El Menino se enciende en medio de la noche para iluminarla; El Menino come hasta que se llena y entonces hace un ruido de sapo feliz.



La historia real que lo vertebra es explicada por la propia escritora: “El Menino se fue formando durante mi primer año como mamá. La experiencia de ver a un ser humano empezando a transitar este mundo, tratar (a veces infructuosamente) de entenderlo y acompañarlo, la empatía, el descubrimiento”.

La autora que se estrenaba en el género de la ilustración infantin con Vidas de perros continúa su andadura casi veinte años más tarde para demostrar que le siguen preocupando los niños, sus travesuras, sus miedos y, sobre todo, la incomprensión de todos esos seres a la vida.





El Menino se enciende en medio de la noche para iluminarla; El Menino come hasta que se llena y entonces hace un ruido de sapo feliz

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