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Así es como una película muy idiota casi hace saltar el mundo por los aires

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Sony cancela el estreno de 'The Interview' por amenazas terroristas después de meses de tensión internacional

Natxo Medina

18 Diciembre 2014 13:59

Al final se confirma: Sony no estrenará The Interview, la película en la que James Franco y Seth Rogen son contratados por la CIA para cargarse a Kim Jong-Un. Los cines la retiran de sus cartelerías, se cancela toda la campaña de promo navideña y se anula cualquier futuro lanzamiento en DVD o Blu-Ray. Nos quedamos sin verla.

Y aunque la decisión nos pueda parecer una exageración, un caso de censura a la incorrección política y una muestra de la desmesura de nuestro tiempo, la verdad es que la historia detrás de este repliegue tiene su miga. La suficiente como para haber puesto en jaque a los oficiales de inteligencia de Estados Unidos y haber despertado las alarmas internacionales.

Recapitulando

Todo empezó a finales de noviembre. El día 24, Sony hizo pública la noticia de que un grupo autodenominado Guardians of Peace (GOP) había borrado información importante de decenas de ordenadores de la compañía, y filtrado hasta 140 gigas de datos de su servidor central, en lo que ha sido la brecha de seguridad corporativa más importante de la que se tiene registro. Entre las filtraciones había miles de passwords, emails, guiones de futuras películas e información personal de altos cargos de la compañía.

Las informaciones iniciales en seguida apuntaron a Corea del Norte, como venganza por el estreno de la película. Ya en junio, el embajador del país en la ONU había afirmado que ésta era “una declaración de guerra”. Así las cosas, o bien el ataque era obra de Pyongyang, o bien de hackers cercanos a su órbita. Días después, sin embargo, el país asiático negaba tener ningún conocimiento del asunto, y oficiales del FBI aseguraban que no había pruebas concluyentes para inculparlos.


¿Es esta controversia una nueva ocasión para que Estados Unidos siga presionando a Corea del Norte y agravando todos los bloqueos internacionales a los que tiene sometido al país?


Finalmente, ayer el New York Times afirmaba que "oficiales americanos" habían llegado a la conclusión de que Corea del Norte estaba “centralmente involucrada en los ataques”, y que el gobierno está “considerando un abanico de posibilidades para una posible respuesta”.

El anuncio coincidía con una nueva amenaza que una fuente todavía por identificar envió a los ordenadores de Sony: si The Interview llega a estrenarse el 25 de diciembre, “el mundo se llenará de miedo”. “Recordad el 11-S” fueron sus ominosas últimas palabras.

Un caso turbio

El único problema en esta escalada de supuesta violencia es que las acusaciones hacia Corea no se las acaba de creer nadie. Medios especializados como Wired afirman sin problemas que tales afirmaciones son "insustanciales".

Para empezar, se desconoce quiénes son esos “oficiales” que tienen pruebas para determinar el origen de los ataques. Establecer la autoría de este tipo de operaciones es muy complicado, debido en primer lugar a todas las triquiñuelas que los hackers usan para cubrir sus rastros en la red, desde borrar sus IPs a lanzar pistas falsas que distorsionen su origen. Los ataques desde Sony se llevaron a cabo desde diversos puntos del globo, desde Singapur a Tailandia pasando por Bolivia. Además, se añade el detalle de que muchos hackeos de Corea del Norte se llevan a cabo desde China, por mercenarios. A un cierto nivel de sofisticación, un hacker que haga bien su trabajo debería ser irrastreable.

Otro punto clave aquí es la propia actitud de los GOP. El ataque tiene todas las marcas características de un grupo de hacktivistas, como Anonymous o LulzSec, que atacan a grandes corporaciones u organismos estatales con motivaciones políticas. Normalmente, los ataques llevados a cabo por los estados suelen ser bastante discretos y nadie se atribuye su autoría. Esto contrasta bastante con unos tipos que llenaron todos los ordenadores infectados de Sony con esqueletos y que en posteriores entrevistas se burlaron de la compañía por su endeble seguridad online.


Podemos saber más o menos cómo funcionan los intereses del Congreso, pero ¿alguien sabe cómo funciona un servidor proxy? Las posibilidades para la conspiranoia se disparan.


Además, ni en su primer comunicado público, ni en posteriores emails que hicieron llegar a Sony, se hacía mención alguna ni a la película ni al Gobierno norcoreano, y el último mail amenazante, el que hizo que todas las cadenas de cines del país entraran en pánico, es de origen desconocido.

Para complicar un poco más el embrollo, fuentes de Sony afirman que seguramente los hackers tuvieron ayuda interna. En el malware que se encontró en los ordenadores de la compañía había nombres de servidores y passwords que nadie de fuera debería conocer.

Nuevas formas de propaganda

Con tantos intereses implicados, es difícil que lleguemos a saber qué ocurrió realmente en este ataque, o quién son los ya famosos GOP, y a estas alturas todo son dudas: ¿es esta controversia una nueva ocasión para que Estados Unidos siga presionando a Corea del Norte y agravando todos los bloqueos internacionales a los que tiene sometido al país? ¿Existe realmente una posibilidad de que Kim Jong-Un haya tumbado a Sony? ¿Cuáles serán esas “posibles respuestas del Gobierno estadounidense al ataque”?

Lo que sí que parece claro es que el mundo hacker se dibuja como la nueva frontera de la propaganda política, y una muy jugosa, ya que combina grandes dosis de misterio con un desconocimiento generalizado de su funcionamiento por parte del gran público. Podemos saber más o menos cómo funcionan los intereses del Congreso, pero ¿alguien sabe cómo funciona un servidor proxy? Las posibilidades para la conspiranoia se disparan.

En cualquier caso una cosa sí tenemos clara: nos quedamos sin película idiota para estas navidades. Y puede que para mejor: entre los emails filtrados en el ataque hacker estaban los de algunos altos cargos de Sony poniendo la cinta a caer de un burro. La tacharon de ser “desesperadamente poco divertida”, “muy gore” y de tener como protagonista al "irritante" James Franco. 

Y a todo esto, ¿qué estarán pensando los artífices de la película? Seguramente andarán en casa de Seth Rogen, liando unos petardos y echándose unas risas viendo lo gordísima que la han liado.


"Nos quedamos sin ver The Interview, pero asistimos al estallido de nuevas luchas de poder en el ciberespacio"



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