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Así son las terribles torturas que sufren los opositores en las cárceles chinas

Un abogado detenido desde 2015 desvela un sistema de prisiones secretas, palizas diarias y extorsiones para firmar informes inculpatorios

"Te torturaremos hasta la muerte como a una hormiga". La amenaza cargada de odio entró en los oídos de Xie Yang durante el tercer día de su detención en una prisión secreta china. Lo que siguió tras esa frase fue un maratón de violencia y torturas que Xie, abogado y fundador de un partido anticomunista, sufrió casi a diario durante el tiempo que duró su cautiverio, según publica el periódico The Guardian.

De 44 años de edad, Xie fue detenido en la ciudad de Hongjiang el 11 de julio de 2015. Su detención se encuadró en una ola de represión sin precedentes llevada a cabo por el partido comunista contra abogados de derechos civiles. 18 meses después, Xie sigue en prisión a la espera de ser juzgado por crímenes que incluyen la subversión.

Su equipo de abogados decidió hacer pública la conversación en la que el detenido relata las torturas sufridas. Y lo han hecho a sabiendas de que el gesto será interpretado como un claro desafío a las autoridades. Con las palabras de Xie quieren evidenciar que los malos tratos en prisión son una práctica generalizada en China.

El abogado relata que fue obligado a sentarse en posiciones incómodas en una pila de sillas de plástico que le impedían posar los pies en el suelo. "Tenía que sentarme allí más de 20 horas, con las dos piernas colgando de una forma tan dolorosa que hasta se me adormecieron", sostiene el preso.

Durante su detención, los agentes llegaron a asegurarle que cuando saliera de prisión "sería un inválido" y que su "único derecho es obedecer". El abogado relata que fue obligado a sentarse en posiciones incómodas en una pila de sillas de plástico que le impedían posar los pies en el suelo. "Tenía que sentarme allí más de 20 horas, con las dos piernas colgando de una forma tan dolorosa que hasta se me adormecieron", sostiene el preso.

Las palizas y patadas fueron un constante en su detención, al igual que las amenazas de muerte a él y a su familia. "Tu esposa y tus hijos tienen que prestar atención a la seguridad vial cuando salgan con el coche. Hay una gran cantidad de accidentes de tráfico estos días", asegura que le dijo, con sorna, uno de los agentes.

Terry Halliday, académico de la American Bar Foundation que publicó hace poco un libro sobre los derechos humanos en China, asegura que lo descrito por Xie "suena a verdad". " Es tortura bajo velo. Nos dejan en la posición de creer o no creer a la persona que describe lo que les pasó, con muy poca evidencia externa que nos permita validarlo", sostiene Halliday.

Pero el caso de Xie no es ni de lejos el único que los activistas de derechos humanos chinos han registrado. Uno de los peores con los que ha tenido contacto Halliday es el de Li Chunfu, que acaba de ser liberado bajo fianza tras 500 días de detención secreta.

De acuerdo a sus familiares, los 17 meses de abuso severo han convertido a Li, también abogado, en una sombra de lo que un día fue. "Su mente está destrozada", aseguró su esposa en la web China Change. Los médicos les han diagnosticado, de forma preliminar, esquizofrenia.

Frente al estoicismo de Li, Xie reconoció a sus abogados que las torturas habían hecho efecto en su mente y acabó cediendo. Tras las palizas y las amenazas, el abogado escribió en un informe todo lo que los agentes le exigían, lo cual puede condenarle para siempre. Según él mismo confiesa, no quería seguir viviendo.

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