PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Tanto ríes, tanto pagas: la cultura ya monetiza tus emociones

H

 

El Club Teatreneu de Barcelona combate la crisis cobrando 0,30 euros por risa

Alba Muñoz

13 Octubre 2014 09:18

Nos gusta jugar a ver quién ríe primero. Aunque nos apostemos algo, siempre es divertido. Aunque perdamos, reímos. Y esa parece ser la ecuación que está sacudiendo el sector del teatro en España. Todo empezó como un estudio llevado a cabo por una agencia de publicidad. Se instalaron tablets con software de detección facial en los respaldos de las butacas del club de la comedia Teatreneu de Barcelona: al principio, el objetivo era sencillamente contabilizar las risas de los espectadores.

Pero alguien tuvo la idea genial. Con un 30% menos de público por la subida del IVA del 8% al 21% a mitad del año pasado, las salas de teatro están más vacías que nunca. El método bautizado como Pay per Laugh permite pagar sólo por lo que se ríe: la entrada es gratuita pero se cobra a cada espectador 30 céntimos de euros por cada risa. No hay que preocuparse si hemos tomado algunas copas antes de ver la función, ya que como máximo se abonarán 24 euros.
Pocos lo esperaban, pero la idea ha aumentado el número de espectadores, puede que por el escepticismo de un público que no espera reíre demasiado.

Lo que este sistema propone es añadir un desafío al público, un aliciente, a la hora de pagar por ver teatro. Lo que no es posible saber es hasta qué punto el software que analiza las caras puede resultar inquietante para el espectador. En el siguiente vídeo promocional incluso se bromea con la idea de cobrar por lágrimas y WTF. Pay per Laugh puede parecer simple ingenio publicitario, pero es también uno de los primeros modelos de monetización de las emociones en los productos culturales a nuestro alcance. Nos introduce en un mercado en el que sólo se paga por unas sensaciones concretas y aseguradas. El misterio, se supone, sería el único que saldría perdiendo.

share