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El trabajo de este tatuador es pura pornografía a flor de piel

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Las líneas más limpias para los tatuajes más sucios

PlayGround

25 Mayo 2016 18:18

Estamos acostumbrados a las películas porno, a las revistas eróticas, a los cómics sugerentes, a las representaciones lujuriosos del arte en sus más variados soportes. Así que... ¿por qué no dar un paso más en las maneras que tenemos de representar el erotismo? ¿Por qué no utilizar aguja y tinta, sangre y piel?

¿Por qué no convertir lo erótico en algo eterno?



Esa idea de pornografía permanente, de erotismo epidérmico, es la que subyace al trabajo de Curt Montgomery, un tatuador canadiense que utiliza la piel humana como lienzo en el que plasmar sus fantasías eróticas.



Curt nos hace plantearnos si un tatuaje puede ser pornográfico, si estas expresiones artísticas imborrables pueden llegar a excitarnos. Y consigue sembrar la duda.



El tatuador describe su estilo como un trabajo de líneas simples con alto contenido erótico. Las líneas más limpias que retratan los tatuajes más sucios.

“Si alguien viene y me da un dibujo lo suelo convertir a mi estilo. Si no le gusta, puede ir a buscar a otra persona y chupármela”.




Montgomery no hace tatuajes convencionales, los hace divertidos, pornográficos y radicales. “Creo que, en general, el mundo del tatuaje es demasiado serio. Yo hablo seriamente solo cuando me refiero a la limpieza y a las partes verdaderamente importantes de este arte, pero me divierte hacer tatuajes diferentes, gatos acariciándose entre ellos, cosas porno...”




Curt se define como un capullo que no se toma nada demasiado en serio. Ni a sí mismo. Y eso se traduce en sus diseños: gatos que aparecen entre unas piernas femeninas, parejas masturbándose, mamadas, sexo desenfrenado, besos, caricias ardientes, cuerdas que rodean muñecas y vendas que ocultan ojos.



A Curt le llevó años de práctica llegar a crear este arte impecable y que parece elaborado sin apenas esfuerzo. Nacido en Elora, Ontario, descubrió su pasión por la ilustración después de intentar tomar clases de dibujo en Londres. Sin embargo, Curt necesitaba algo más, algo diferente.  



A los 23 años este tatuador canadiense decidió trasladarse a una granja solitaria en el condado de Bruce, una zona tranquila en el sur de Ontario, para perfeccionar su arte. Sin ningún tipo de distracciones, en el medio de ninguna parte y solo acompañado por su estufa de leña, Montgomery se mantuvo aislado durante casi tres años.



“El aislamiento es increíble para el enfoque”, explica el tatuador. Curt trabajó en un bar, practicó el dibujo y disfrutó de la nieve cuando llegó el invierno. Antes de ser conocido, Curt solía levantarse a las 2 de la mañana para practicar sus habilidades antes de ir a trabajar a una fábrica de harinas. Después de la jornada laboral, Curt seguía practicando hasta la hora de dormir. Ahora, este artista del tatuaje acumula más de 179.000 seguidores en Instagram, red social donde cuelga sus atrevidos diseños. 


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