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El músico que se ha tatuado el nombre de los 120 jóvenes a los que salvó del suicidio

Robb Nash fue un adolescente con tendencias suicidas. Ahora, dedica su vida a salvar a jóvenes que planean quitarse la vida

Robb Nash guarda más de 300 notas de suicidio. Notas que le han sido entregadas en mano por otros tantos adolescentes que un día pensaron quitarse la vida. También ha recibido cientos de pulseras que servían para ocultar las marcas de los intentos de suicidio y botes de pastillas que iban a ser utilizados para acallar ese dolor del alma capaz de hacer que todo en la vida deje de tener sentido.

Y ahora, su cuerpo atesora algo más. Algo intangible pero más valioso.

Este hombre se ha tatuado en el brazo las firmas de 120 adolescentes que hoy siguen vivos gracias a sus charlas motivacionales. “Quiero ser capaz de enseñarle mi brazo a los chicos que sienten tendencias suicidas y decirles, mira, mira todos estos nombres. Son de chicos que eran como tú. No estás solo. Ellos también estuvieron en una zona oscura y están aquí hoy”, explica Nash.

Pero, ¿quién es Robb Nash y cuál fue la razón que le ha llevado a tatuarse todos estos nombres?

Nash es un cantante canadiense conocido por sus charlas para prevenir el suicidio en las escuelas e institutos del país. Porque, mucho antes de estar donde está hoy, este hombre también fue un adolescente con tendencias suicidas.

Nash tuvo un accidente de coche cuando era joven. La carretera estaba llena de hielo, él iba muy deprisa y chocó contra un camión. El golpe le dejó inconsciente y sangrando por la cabeza. Los sanitarios que se desplazaron al lugar lo dieron por muerto, pero de camino al hospital su pulso comenzó a recuperarse.

Robb Nash se ha tatuado en el brazo las firmas de 120 adolescentes que abandonaron la idea del suicidio gracias a sus charlas motivacionales

A resultas del accidente, Nash se vio con heridas en el cráneo, la clavícula y otras partes del cuerpo. Tras muchas operaciones abandonó el hospital. Y al contrario de lo que suele suceder con otras víctimas de experiencias cercanas a la muerte, este hecho no reforzó sus ganas de vivir sino que provocó el efecto contrario.

Nash se hundió en un pozo de oscuridad. “Cada una de las opciones que tenía se fue con el accidente”, explica al Washintgon Post. “Tuve un montón de pensamientos oscuros, no quería estar vivo”.

Hasta que el marido de su hermana le dijo algo que le marcó profundamente. Las dos frases que necesitaba para recuperar el rumbo de su vida y comenzar a luchar por ella: “Creo que sé la razón por la que fuiste golpeado por ese camión”, le espetó. “Porque ibas demasiado rápido en una carretera llena de hielo”.

Tan sencillo como eso. Aquellas palabras cambiaron su comprensión de su propio sentimiento de culpa.

Nash puso en marcha un proyecto musical como una manera de aprovechar el poder de esta para mostrar al mundo su filosofía de vida. El grupo comenzó a triunfar y Robb vio el potencial que tenía su creciente éxito para influenciar y motivar a la gente joven. Es entonces cuando empezó a dar charlas en colegios e institutos de Canadá, tocando sus canciones y compartiendo sus pensamientos con la gente joven.

200 colegios visitados, más de 150 shows cada año y alrededor de 60.000 estudiantes que han asistido a sus charlas. Estas son las cifras que maneja Robb.

Robb Nash ha visitado 200 colegios, ha impartido más de 150 shows cada año y alrededor de 60.000 estudiantes han asistido a sus charlas motivacionales

En sus charlas, habla de temas tan difíciles como el acoso escolar, las adicciones, la autolesión y el suicidio. Sus ponencias comienzan todas de la misma manera. “Sé que alguien en esta habitación tiene tendencias suicidas. No estás solo”. Un día, al acabar una de estas charlas, una chica se aproximó a él y le entregó una pequeña nota. Era su nota de suicidio, le contó entre lágrimas. Esta chica planeaba suicidarse aquel mimo fin de semana, pero las palabras de Nash hicieron que se lo replantease. A esta nota le siguieron muchas más.

Nash fue recopilando cientos de notas de suicidio. Cientos de nombres. Ravey, Bryan, Chris, Steve, Andrew... Todos ellos se salvaron gracias a Robb. El músico se dio cuenta que en cada instituto que visitaba podría haber un adolescente en esa situación, esperando que alguien les diera una razón para vivir. Es entonces cuando el suicidio comenzó a ser uno de los temas principales dentro de su discurso.

 Ahora, cuando imparta sus charlas motivaciones solo tiene que levantar el brazo y mostrarlo al auditorio. “Mira, aquí hay 120 chicos que tenían los mismos pensamientos que vosotros y están aquí. La vida no ha acabado. Aún quedan muchas razones para vivir”.

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