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Mis 10 razones para convertirme en yihadista

La periodista Anna Teixidor chateó durante un año y medio con un joven radicalizado

Desde puntos distintos de la geografía catalana, la periodista Anna Teixidor y el joven Tarek tenían la misma sensación frente al televisor: ambos se estremecían con las imágenes de los ataques de Bashar al-Assad contra su propio pueblo. Pensaron, como muchos, que aquellas matanzas de civiles debían detenerse, que nada justificaba aquel horror.

Algo quebró ese sentimiento común. Y Anna y Tarek se convirtieron en personas opuestas, en la periodista y el terrorista, la bella y la bestia.

Para Tarek había algo más en las imágenes procedentes de Siria: se identificaba con quienes sacaban cadáveres llenos de polvo bajo los escombros. Eran musulmanes. 

Con 21 años, este catalán de origen marroquí sintió ese terror que va más allá de la indignación, el mismo que sienten los europeos u "occidentales" con los atentados de Nueva York, París o Bruselas. Cuando de verdad crees podrías haber sido tú, o tu familia, no solo hay rabia y pena; cuando eso pasa, la tráquea se contrae y duele, el cuerpo despierta.

Tarek decidió viajar a Siria para convertirse en combatiente de Jabhat al Nusra, una facción de Al Qaeda. Anna se quedó en España e inició una profunda investigación sobre los procesos de radicalización yihadista que acaba de publicar en forma de libro.

Combatents en Nom d’Al.là (Ara Llibres, 2016) recoge cuatro historias, entre ellas la de Tarek. Anna Teixidor deshizo el camino para tratar de comprender por qué un joven europeo, criado y educado en su tierra prefiere morir en una guerra civil a miles de kilómetros de distancia. Y todo a través de un riguroso trabajo de campo, y de más de un año y medio de diálogos a través del chat de Facebook.

Tarek contestó a Anna por primera vez en agosto de 2014.

2.

Al principio Anna se siente intimidada por sus últimas fotos de Facebook. El perfil muestra la transición de un joven bajito y de aspecto occidental a un soldado con barba poco tupida, vestido de militar y señalando al cielo con el dedo índice, gesto que significa “Dios es único”.

Desde el momento en que el joven muyahidín acepta conversar con la periodista, hablarán a trompicones. Tarek le escribe a horas intempestivas, entre combates. Y pone una condición: cada vez que hablen, Ana tiene que haber leído una sura del Corán. Quiere que se convierta al islam y casarse con ella.

Tarek nació en Tánger. Tenía cuatro años cuando migró con su familia a un pequeño pueblo catalán donde creció y estudió. Sus amigos del instituto le definen como tozudo y justiciero. Cuando Anna le pregunta qué le empujó a hacer la yihad, Tarek contesta que Alá se le apareció en sueños.

Lo cierto es que se sentía atraído por el islam desde hace tiempo, y eso que su familia no es demasiado religiosa.

3.

Desde los atentados en Bruselas el pasado 22 de marzo, muchos expertos y académicos tratan de interpretar el "fenómeno" del yihadismo y repiten la misma idea en los medios de comunicación: aunque estos jóvenes nazcan en Europa, no se integran. Hay un racismo estructural. Al final, la sensación es que algo falla en sus cabezas, nadie comprende el origen de tanto odio. Y nunca conseguimos conocer ejemplos concretos.

Anna Teixidor consigue que Tarek ponga muchos ejemplos de lo que él llama vergüenza: episodios en los que se siente discriminado, expulsado y avergonzado por ser musulmán.

Tarek puso una condición: cada vez que hablen, Ana tiene que haber leído una sura del Corán. Quiere que se convierta al islam y casarse con ella

“Estaba harto de disculparme por otros vecinos poco educados. Me daba cosa decir que era musulmán. ¿Cómo te sentirías si justo vives en la calle donde está la mezquita que sale en la tele porque de madrugada han detenido a hombres acusados de terrorismo? El mismo día los vecinos me miraron con mala cara…no solo a mí”.

Más allá de los pequeños delitos cometidos por musulmanes que le avergonzaban, las detenciones en su barrio coinciden con el momento en el que Tarek que empieza a profundizar en el islam.

Siente que sus ganas de compartir la “dulzura y la compasión” de su religión desaparecen. “El orgullo se transformó en vergüenza. Pasé de sentirme un musulmán a un terrorista. No tuve más remedio que mirar de no dar ninguna imagen del islam a la gente por miedo a ser perseguido”.

4.

48 horas después de despegar en Barcelona, Tarek apareció en un campamento de entrenamiento de Jabhat al Nusra en Siria.

Apagó el móvil y dejó toda su vida atrás, de espaldas de su familia. Pero no fue una decisión repentina, sino meditada durante años. Tarek financió el billete de avión y su AK47 revendiendo el ordenador que su hermana le había comprado con intención de que siguiera estudiando.

Una vez que aterrizó en Turquía, un desconocido le llevó en coche, junto a otros aspirantes a muyahidín, hasta la frontera. Tuvieron que caminar de noche por un bosque hasta llegar a un río. Lo cruzaron. Al otro lado les esperaban los representantes de los principales grupos yihadistas que luchan en Siria, ya sea contra Al Asad o entre ellos: Harakat Sham al Islam, Jabhat al Nusra y Estado Islámico.  

Como si fueran chóferes que van al aeropuerto a buscar congresistas mostrando carteles con su nombre, los novatos se marcharon con sus respectivos equipos.

Como si fueran chóferes que van al aeropuerto a buscar congresistas mostrando carteles con su nombre, los novatos se marcharon con sus respectivos equipos

Según Tarek, la mayor parte de los novatos se enrolan con el Estado Islámico “porque tiene petróleo y mujeres”.

En el campamento había un centenar de hombres. La mayoría de Alemania, Gran Bretaña y Bélgica. Tarek fue obligado a donar su pasaporte y su teléfono móvil, también le pidieron que dijera un teléfono al que llamar si se dormía. Es así como los combatientes llaman a la muerte.

A pesar del paisaje devastado y extraño, del entrenamiento militar, Tarek sintió el enorme alivio de ser necesario para una causa noble, de pertenecer a un lugar y de estar entre hermanos. Cuenta a Anna que sus compañeros darían la vida por él, y al contrario que El Estado Islámico, desertar no significa la decapitación. Puede irse a casa cuando quiera. Es libre.

5.

Anna recibe tres fotografías de platos con fruta fresca. En las fotos también se aprecian los pies de Tarek: pantalón militar, calcetines y chanclas. El joven no se cansa de dar argumentos para que la periodista vaya a ir a vivir con él a un país en guerra, donde tendría que vestir con niqab. Es decir, totalmente tapada a excepción de los ojos.

Le asegura protección y le hace promesas de amor eterno, aunque no descarta casarse con otras mujeres: “No me casaría con una segunda mujer hasta que tú tuvieras 45, y aunque me case con una segunda, no te abandonaría”.

La periodista aprovecha el interés del joven combatiente para entender cómo justifica una cultura con la que no ha sido educado. Una vida religiosa que prohíbe el sexo fuera del matrimonio y la música. Todo lo que un joven de 24 años debería amar.

T: El matrimonio es lo mejor para la mujer y para el hombre. No quiero jugar de flor en flor y después cuando me haya cansado… dejarla. ¿Por qué crees que en el islam no está permitido tener novia o novio? […] En el islam no tenemos esto de que ahora te casas y después te cansas de tu mujer y deja de gustarte. Esto pasa porque ves a las otras mujeres, no pasa cuando las otras mujeres están bien tapadas.

A: Y si tu mujer ya no te atrae, ¿qué haces? Aunque no puedas ver ninguna otra mujer, ¿cómo reprimes el deseo? La sexualidad forma parte de la condición humana.

Tú no crees que vivirás eternamente. Crees que esta vida es única y que después se acaba todo. Nosotros no nos casamos por intereses sexuales, aunque valoramos bastante la vida sexual. Hay más cosas que el sexo entre una pareja.

Tarek afirma que Jabhat al Nusra tiene prohibido maltratar y matar a mujeres, niños y ancianos. Pero más tarde justifica la esclavitud sexual de mujeres

Aunque tiene cuerpo y vida de muyahidín, Tarek es muy joven. Anna, que tiene una trayectoria en el periodismo y es autora de reportajes de referencia sobre yihadismo, tiene claro que su interlocutor no conoce bien conflicto en el que participa, ni todo lo que sucede sobre el territorio sirio.

Tarek afirma que Jabhat al Nusra tiene prohibido maltratar y matar a mujeres, niños y ancianos. Pero más tarde justifica la esclavitud sexual de mujeres.

T: Si una esclava se queda embarazada, te tienes que casar con ella y si se hace musulmana, mejor.

A: Pero si se queda embarazada es porque la han forzado, no porque haya querido hacerlo.

No tienes que discutirlo, sino aceptarlo. Es Alá quien lo dice. Él es sabio. ¿Sabes los derechos de las esclavas? No se les puede hacer daño […] no puede tocarla ningún hombre excepto aquel que la posee.

Es muy fuerte lo que dices.

[…]

T: ¿Sabes qué hacen los soldados de EEUU? Violan. Todos lo hacen. En el islam, al menos, no se puede dejar a una esclava embarazada. Si se hace, te casas con ella o la liberas. Tan compasivo es…

6.

Antes de viajar a Siria, Tarek hizo algunos movimientos vitales bruscos, algo nada raro para su edad. Abandonó los estudios y quiso ser policía. Pero luego prefirió ir a Londres a aprender inglés.

Pasó dos años en Gran Bretaña limpiando trenes mientras estallaban las primaveras árabes. Todas las revueltas pedían avances democráticos y mejoras en las condiciones de vida. Túnez y Egipto celebraron elecciones e instauraron gobiernos islámicos, pero en Siria el dictador se negaba a abandonar el poder.

Fue en Londres donde Tarek conoció en persona al reclutador con el que había estado chateando meses atrás. Anna sospecha que fue clave en su proceso de radicalización.

T: […] El tío este me ha ayudado a conocer bien el islam, la fe y el camino de la yihad correcto.

A: ¿Él también hizo la yihad?, ¿aún está contigo?

T: ¡No! Es un tío que creo que nunca vendría a hacer la yihad.

A: ¿No te parece extraño?

T: La yihad no es solo levantar armas […] él es más útil en Londres. Yo me la juego. Esto es decisión mía. Él no me ha enviado ni me ha comido el coco. 

Como musulmán creyente, Tarek fue a ver al imán de su mezquita antes de tomar la decisión final.

A: ¿Qué te dijo?

T: Que era un derroche, que la yihad se hace con lápiz y papel.

Tarek no creyó a su líder espiritual porque ya no creía en nada que procediera o habitara en Occidente: “El Corán no dice eso. Sé que era un falso. Tenía miedo. Yo podría ser un infiltrado”.

7.

No solo la "vergüenza" y los argumentos de su reclutador sirvieron para convencerle. Tarek está fascinado por la época medieval, en concreto, con El Señor de los Anillos. Escribe Anna Teixidor: “En el fondo, para él la yihad es una aventura en la que cree y la misión de destruir el Anillo la única para asegurar la aniquilación del Señor Oscuro, Sauron; es una metáfora para acabar con el dictador Bachar al-Assad y restituir la justicia en un país en guerra. La lucha contra las fuerzas del mal".

No se trata de una conclusión de la autora, sino que a ella han llegado antropólogos y expertos en radicalización.

Tarek se siente protagonista de una historia épica. Contrapone el campo de batalla con la imagen del paraíso, y recuerda para Anna la escena en la que una elfa coge a Frodo con las manos y lo salva de la oscuridad.

El cambio de nombre, de Tarek a Abu Tarek, es el paso definitivo del anonimato a la heroicidad. Ya no es un joven sin identidad, sino un combatiente del ejército de Dios.

8.

Para la periodista no supone una sorpresa que Tarek, que lucha en las filas de Al Qaeda, ISIS sea el mal. Tarek no solo rechaza y odia la forma de actuar de Estado Islámico, sino que critica abiertamente su violencia, la aleja del islam y llama cerdo a su líder.

Anna advierte que para Tarek, así como para muchos musulmanes suníes, el enfrentamiento entre facciones yihadistas es una fuente de depresión. Igual que le sucedía en su barrio, Tarek se siente avergonzado por el comportamiento, en este caso sanguinario, de otros.

"Soy un hombre y hacemos daño. No sabes lo que tendrías que saber. De verdad, sé que el islam tiene mala fama por culpa de muchos, muchos errores. Pero los musulmanes no son perfectos. El islam sí”.

Jabhat al Nusra, el grupo de Tarek, también es considerada una organización terrorista por Naciones Unidas.

9.

Tarek ha pensado en volver a casa. Sigue manteniendo que es libre de hacerlo y que no le matarían por ello. Pero varias cosas se lo impiden.

Una de ellas es su afán de justicia. El joven cree que está actuando como debe, que los locos somos los que nos quedamos en casa permitiendo que masacren al pueblo sirio. "El afán de salvar el mundo le hace sobrevalorar sus capacidades. Es uno de los argumentos de los reclutadores: sin ellos, no se conseguirá reparar la justicia", escribe Teixidor.

Otro motivo para quedarse, que Tarek pone en boca de otros, es que se vive bien. Tienen techo, comida, todo lo que necesitan. Y si un día no quieren ir al frente, nadie les obliga.

La principal razón que les retiene en el frente es que si vuelves, irán a prisión. A ojos de los demás, son terroristas

Pero la razón que mas pesa es que si vuelven, irán a prisión. A ojos de los demás, son terroristas. No podrán reintsertarse, ni arrepentirse, no habrá oportunidad para ello. Tarek es preso de su decisión.

Si hay algo que dolió a este joven son los comentarios de los lectores a un artículo que publicó El Periódico sobre él. El periodista le llamaba el yihadista catalán, y la gente decía que él no era catalán. Sus amigos le borraron de Facebook.

“No sé como he podido soportar lo del periódico. Me dio mucha rabia. […] yo no amenazo ni quiero llegara esto […] yo no quiero daros miedo. ¿Qué mal he hecho yo a Cataluña o a los catalanes?".

10.

Él teme una detención, ella un secuestro. Poco a poco, la relación entre Anna y Tarek se debilita. Tras la decepción, él deja de usar Facebook y hablan por Whatsapp. Pero Tarek empieza a buscar esposa en Siria, su señal se diluye. Anna no puede evitar pedirle que vuelva a casa.

Tarek tiene momentos de debilidad: “Por la mañana, cuando me despierto, digo: ¿aún no ha terminado esta pesadilla?”. Pero en seguida recula.

Todo lo anterior es solamente una muestra de las conversaciones de Anna Teixidor con Tarek. Duraron hasta que él que se casó, después cortó la comunicación. Puede que siga vivo, puede que ya se haya dormido.

Como una versión moderna de Las Mil y Una Noches, la periodista hila un largo diálogo a través de chat y consigue que un joven radicalizado cuente sus razones para dar un paso terrible y profundamente triste, pero también valiente.

Los testimonios de Anna Teixidor susurran que el yihadismo no es solo una visión ni un empeño repentino de unos pocos hombres y mujeres musulmanes europeos llenos de odio y desesperanza. Consigue que ellos nos expliquen lo inexplicable, vemos el lado humano de un monstruo que hoy ocupa todas las pantallas y entra en nuestras casas en forma de gélidas fotografías de pasaporte.

Pero sobre todo historias como las de Tarek lanzan una idea punzante. El monstruo siempre ha podido atravesar el televisor. De hecho, se funde con "nosotros". Somos parte de su cuerpo, de su razón de ser.

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