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El cálido y emocionante adiós a la gatita más querida de Japón

Más de 3.000 personas asisten al funeral de Tama, la gata calicó que custodiaba la estación de trenes de Kishi

A la pequeña Tama le ha dado un ataque al corazón.

Ese músculo bombeante y rojísimo que la mantuvo viva durante 16 años decidió detenerse, llevándose así la vida de quien fue heroína peluda y dormilona para la nación de Japón.

Tama, efectivamente, es una gata.

Una gata tricolor —aquellas de aspecto aparentemente callejero, pero que en verdad están protegidas por Buda— que hace unos años fue noticia por convertirse en guarda ferroviaria de la despoblada estación de Kishi.

Gracias a Tama, este lugar poco frecuentado recobró su afluencia, y miles de personas comenzaron a acudir a Kishi para visitar al simpático animal.

En poco tiempo, Tama se convirtió en referente nacional.

Tras su muerte la pasada semana, más de 3.000 personas se han acercado a su funeral para rendirle homenaje, porque esta gata calicó fue protagonista de tantos momentos tiernos y de tanto cariño, que este cálido y emocionante adiós resultaba imprescindible.

Las muestras de cariño hacia los animales no son extrañas en la cultura japonesa.

De hecho, allí estas pequeñas vidas son a menudo consideradas deidades.

Como pasó con Hachiko, el célebre perro de Tokio al que hicieron una estatua en la estación de Shibuya, por esperar a su amo fallecido a la salida de la estación de metro durante años y años, ahora Tama también es una diosa y un referente.

Por eso, cuando el corazón de Tama se detuvo, el nuestro retumbó de tristeza.

Adiós, Tama: hoy eres tú la que viaja en un tren eterno

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