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Antes de suicidarse, esta joven transexual escribió un post que deberías leer

"Mi muerte tiene que significar algo"

"Si estás leyendo esto significa que me he suicidado y evidentemente no he podido borrar este post de la cola. Por favor, no estés triste; es por mi bien". Estas son las primeras palabras de una nota que escribió Leelah Alcorn, una joven transexual, en su cuenta de Tumblr pocas horas antes de morir.

Leelah nació como Josh en Ohio, Estados Unidos, hace 16 años. Probablemente no la hubiéramos conocido si ella no se hubiera asegurado de que su mensaje, y su historia, llegaban hasta nosotros después de que el remolque de un camión la golpeara fatalmente el pasado domingo.

El plan de Leelah era tristemente sencillo: su muerte tenía que significar algo, así que escribió y programó el post para que apareciera en las redes tras su suicidio. Después, caminó 6 kilómetros desde su acomodado barrio de Kings Mills hasta la carretera interestatal 71. 

"La única forma en la que descansaré en paz es si llega el día en que los transexuales no sean tratados como yo lo fui, sino como humanos, con sentimientos válidos y derechos". El mensaje de despedida de Leelah es el de alguien a quien no le han permitido dejar de sufrir. La joven acusa a sus padres de haberla sometido a terapia de conversión transgénero, una especie de tratamiento médico y psicológico para curar a alguien que, se supone, está enfermo.

Sus progenitores, cristianos evangelistas, nunca aceptaron que Josh fuera una chica. Su ceguera, o su crueldad, son tales que su madre, Carla Wood Alcorn, siguió refiriéndose a Leelah como un chico tras su muerte: "Mi dulce hijo de 16 años, Joshua Ryan Alcorn, fue de casa al cielo esta mañana. Salió al amanecer y fue atropellado por un camión. Gracias por vuestros mensajes y preocupación. Por favor, rezad por nosotros".

Sin embargo, Leelah ha dejado un legado que nadie puede silenciar: el testimonio y la prueba de lo que significa vivir fingiendo en lo más básico, la propia identidad: "Me siento una chica atrapada en el cuerpo de un chico desde que tenía cuatro años. Nunca supe que había una palabra para este sentimiento, ni que era posible que un chico se convirtiera en una chica, así que nunca se lo dije a nadie y simplemente continué haciendo las cosas típicas que hace un chico para intentar encajar".

Hasta que Leelah encontró el apoyo de la comunidad en internet. A ellos, a sus amigos en el mundo físico, les dedica un segundo post, programado para después de la nota de suicidio, titulado "lo siento".

#LeelahAlcorn

Desde el lunes, la red llora de rabia. Con casi 200.000 notas en Tumblr, el post de Leelah saltó a Twitter a través del hashtag #LeelahAlcorn y ya hay quienes incluso están confeccionando su página de Wikipedia. Para el próximo viernes se ha organizado una vigilia este viernes en Columbus, asociada al hashtag #StandUp4Leelah.

Pero lo más importante es que ya empiezan a aparecer campañas para que se cree una ley que prohíba pseudoterapias como la de "conversión transgénero" a la que tantos jóvenes y adultos se someten obligados o por propia voluntad. Esta campaña en Change.org, dirigida al presidente Obama, ya ha recogido 51.500 firmas y cuenta con el apoyo implícito de organizaciones como la Asociación Americana de Pediatras o la Asociación Americana de Psicología.

Los medios de comunicación de Estados Unidos están recogiendo con timidez la historia de Leelah. Fox19, por ejemplo, habla de que el suicidio de un joven local (en masculino) ha encendido la discusión sobre la trasexualidad alrededor del mundo. El británico The Independent, sin embargo, muestra otro enfoque en su titular: "La adolescente transgénero Leelah Alcorn se quitó la vida porque 'sus padres no le permitieron la transición'".

El suicidio de Leelah es un mensaje inequívoco para terminar un año que ha sido bautizado como "el año más grande en la historia de la transexualidad" (Rolling Stone), o un año lleno de momentos incónicos para la lucha LGBT (Identities.Mic).

Efectivamente, 2014 ha sido el año en el que la prestigiosa revista Time dedicó su portada a una transexual, Laverne Cox, por primera vez en la historia. Pero eso significa muy poco, porque hay miles de personas que siguen siendo discriminadas, asesinadas y socialmente torturadas por el simple hecho de reivindicar su identidad de género. Leelah dice: yo no puedo más, y 2014 sólo es un tímido principio.

No más mártires por la dictatura de género.

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