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Se suicida por culpa del bullying... con 8 años de edad

Dos días antes, varios compañeros le habían golpeado durante varios minutos hasta dejarle inconsciente. La escuela intentó ocultar el incidente

En un mundo ideal, ningún niño de 8 años debería saber qué es el suicidio. En un mundo cabal, ningún niño de 8 años debería pensar en quitarse la vida por culpa de una situación de abuso en el colegio. En un mundo normal, Gabriel Taye seguiría sonriendo.

Pero no. Vivimos en un mundo enfermo. Un mundo en el que críos de 8 años pueden decidir acosar, hostigar, maltratar psíquica y físicamente a otros niños de 8 años hasta hacerles pensar que la vida no merece la pena. Una vida que no ha hecho más que empezar para ellos.

El pasado 26 de enero, Gabriel Taye volvió a casa del colegio, dejó su pesada mochila en el suelo, y se mató. Anudó una cuerda a la barra superior de su litera, y se ahorcó.

“Estaba en la sala de estar, me acerqué a su habitación a ver qué estaba haciendo y me lo encontré así. Supongo que no encontró la manera de hablarme de cosas que le estaban pasando”, contó una destrozada Cornelia Reynold, madre de Gabriel, en los días posteriores a su muerte.

Nadie entendía lo que había pasado. Gabriel era un chico dulce, alegre, que siempre estaba sonriendo. Le gustaba leer y le gustaba hacer amigos. Pero alguien la tomó con él.

El pasado 26 de enero, Gabriel Taye volvió a casa del colegio, dejó su pesada mochila en el suelo, anudó una cuerda a la barra superior de su litera y se ahorcó

Esas “ cosas que le estaban pasando” al pequeño Taye no era otra cosa que bullying rabioso. Otro caso de acoso y violencia en la escuela, que la escuela Carson Elementary en West Price Hill trató de silenciar.

Eso lo sabemos ahora, gracias al empeño del juez instrucción del caso, Lakshmi Sammarco. “Era muy duro para mí pensar que un niño de 8 años puede incluso saber qué significa suicidarse. Así que le pedí a la policía de Cincinnati que investigara y tratara el caso como homicidio hasta que se probará lo contrario”, cuenta Sammarco.

La investigación llevó al examen de grabaciones hechas por las cámaras de seguridad de la escuela. Uno de esos vídeos prueba que dos días antes de su suicidio, Gabriel había sido víctima de un ataque brutal.

Las imágenes muestran al pequeño acorralado contra la pared de un cuarto de baño. En un momento dado, a Gabriel le tiran al suelo y queda allí inconsciente. Varios niños se ríen de él y le propinan patadas durante 7 largos minutos, hasta que dos trabajadores de la escuela aparecen en escena y detienen el horror.

Aquel día, la madre de Gabriel recibió una llamada de la escuela: habían encontrado a su hijo “desmayado” en el cuarto de baño. Ni palabra de la agresión.

Al llegar a casa, el niño se quejó de dolores de estómago. La madre le llevó al hospital pensando que estaba sufriendo algún tipo de gripe intestinal.

Al día siguiente, Cornelia llevó a Gabriel a la escuela como si nada.

La madre de Gabriel recibió una llamada de la escuela: habían encontrado a su hijo “desmayado” en el cuarto de baño. Ni palabra de la supuesta agresión

La madre no tenía ni idea de que su hijo estaba siendo acosado. Mucho menos, que aquel acoso había dado lugar a escenas de violencia. No supo interpretar signos como algún berrinche reciente del crío, cuando le decía que no quería ir a la escuela. Algo normal, pensó.

Mientras, en un comunicado emitido ayer, el consejo de Escuelas Públicas de Cincinnati reconoce que Taye fue encontrado inconsciente pero sigue negando que su “desmayo” se debiera a algún tipo de agresión. Según ellos, el policía que revisó la grabación y emitió un informe al respecto ha malinterpretado las imágenes, caracterizando a los otros niños como agresores cuando, según su versión, no lo eran.

Jennifer Branch, representante legal de la madre de Gabriel, no comulga con esa idea: “Confiamos en la opinión del detective de la Policía de Cincinnati".

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