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La tierra no es suficiente: el ambicioso plan espacial de Stephen Hawkin y Mark Zuckerberg con un billonario ruso

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Mini naves espaciales y lásers superpoderosos para explorar la existencia de vida en el espacio exterior

Valentina Esponda Ornella

13 Abril 2016 12:54

La vida en la tierra no va a durar para siempre. Tarde o temprano vamos a tener que buscar una escapatoria. Stephen Hawking ya está mirando hacia las estrellas como una alternativa a nuestro planeta.

El 12 de abril Hawking hizo pública una de las iniciativas espaciales más ambiciosas de la historia: Breakthrough Starshot. Se trata de un plan para llegar a Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al Sol, con el propósito de examinar si hay planetas que puedan acogernos y si existe la vida en otras partes del universo. El proyecto cuenta con el apoyo del gigante de internet, Mark Zuckerberg, y del billonario ruso Yuri Milner.

Alfa Centauri se encuentra a 4.37 años luz de distancia, unos 41.3 miles de millones de kilómetros. A medida que nos quedamos sin cosas para explorar en el Sistema Solar, ese sistema se posiciona como el destino más atractivo para los científicos. El problema es que hasta la nave espacial más avanzada demoraría miles de años en llegar hasta allí.

Ahí entra en juego el revolucionario proyecto Breakthrough Starshot. No se trata solo de llegar, sino de cómo hacerlo.

Un cohete elevaría a una nave nodriza hacia el espacio y allí ella liberaría miles de pequeñas naves. Una vez liberadas, una serie de poderosísimos rayos lásers que salen de la tierra las impulsarían hacia su destino. Parece una estrategia salida de las películas de ciencia ficción más locas, pero ese es el plan de una de las personas más inteligentes del mundo.

Las diminutas naves tendrían el tamaño de estampillas y viajarían a 160 millones de kilómetros por hora. A esa velocidad podrían llegar a Alpha Centauri en 20 años, en comparación con los 20 mil que demoraría una nave común.

El proyecto podría costar entre 5 y 10 mil millones de dólares. Por ahora, Milner ha invertido 100 millones de dólares de su propio bolsillo para crear un prototipo.

"Hoy es el día que los exploradores del espacio hemos soñado: las estrellas están finalmente a nuestro alcance", dijo Pete Worden, el director ejecutivo del proyecto.

Aquello con lo que soñaban escritores como Asimov o Scott Card puede estar más cerca de lo que pensamos.


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