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¿Tu también duermes mal la primera noche en un hotel? Tiene explicación...

La respuesta se encuentra en el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro

Es tu primer día de vacaciones, te has pegado todo el día de viaje y estás muy cansado. Llegas al hotel dispuesto a dormir durante toda la noche y recuperar el tiempo perdido. Te metes en la cama y...no puedes pegar ojo.

Das vueltas, te despiertas varias veces durante la noche, te mueves...estás sufriendo lo que se llama “efecto de la primera noche” y, tranquilo, es algo muy normal. El efecto de la primera noche es un estado extraño entre sueño y vigilia que sufrimos todos cuando dormimos en un sitio nuevo por primera vez.

Recientemente, un estudio realizado por la profesora Yuka Sasaki de la Universidad de Brown, ha encontrado una posible explicación a este fenómeno.

La doctora Sasaki se percató que algunos animales, como los delfines, las ballenas y algunos tipos de pájaros, tenían la capacidad de dormir solo con una parte de su cerebro, mientras que la otra se mantenía activa con su correspondiente ojo abierto. Sasaki se preguntó si no se daría esta condición también en los humanos. Si cuando entramos a un nuevo ambiente la mitad del cerebro se encuentra más despierta que la otra, en una espacie de estado de alerta. Y decidió comprobarlo.

Invitó a 11 voluntarios a pasar unas pocas noches en su laboratorio durmiendo dentro de un escáner que medía su actividad cerebral, mientras que unos electrodos colocados en su cabeza y manos medían sus ondas cerebrales, movimientos de ojos, latido cardíaco y más aspectos fisiológicos.

Mientras los voluntarios dormían, los miembros del equipo midieron su actividad de onda lenta, un movimiento lento y sincronizado de las neuronas que está asociado al sueño profundo. Encontraron que la actividad lenta era más débil en la parte izquierda de los cerebros de los voluntarios, pero solo durante la primera noche. Y cuánto más grande era la asimetría, más les costaba a los voluntarios dormirse.

El sueño de onda lenta no se daba por todo el hemisferio izquierdo de igual manera. Su presencia era poco relevante en aquellas regiones que involucraban visión, movimiento o atención. Sin embargo, este movimiento asociado al sueño profundo si que se daba en otras zonas más enfocadas a la ensoñación y la imaginación. Estos resultados corroboran la hipótesis de que nuestro cerebro actúa como un vigilante nocturno cuando dormimos por primera vez en un sitio.

La doctora Sasaki realizó un experimento posterior para afianzar su teoría. Esta vez, pidió a un grupo de voluntarios que durmieran en una cama con auriculares. Mientras dormían, los auriculares reproducían pequeños sonidos de una oreja a otra, a veces de forma aleatoria y otras de manera constante. Los resultados arrojaban que los hemisferios izquierdos de los participantes eran más receptivos a los zumbidos infrecuentes (no a los constantes) en la primera noche, pero no en la segunda. Además los participantes se despertaban de forma más rápida y mejor con los zumbidos cuando los sonidos eran procesados por sus hemisferios izquierdos.

Estos descubrimientos confirman algo que los científicos llevaban años estudiando: nuestro cerebro durante el sueño no trabaja en unidad sino más bien en diversos compartimentos en los que cada parte actúa de manera independiente.

Sin embargo, también hay escépticos de estas teorías. Los críticos con el experimento de la doctora Sasaki argumentan que el tamaño de la muestra era reducido y que no se han medido otros factores como la postura, el género o la lateralidad.

La doctora Sasaki cree que lo único importante es el reducido tamaño de la muestra, que los otros factores no afectan para nada a su experimento. Por ello, ahora quiere seguir investigando con una nueva prueba. Esta vez con corrientes eléctricas débiles que “apaguen” la parte izquierda y así comprobar si la gente se duerme más rápido en nuevos ambientes.

[Vía The Atlantic]

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