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La sonrisa de la Mona Lisa es, en realidad, la de un hombre gay

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Un análisis infrarrojo de la Gioconda ha detectado rasgos faciales que sugieren la existencia de un segundo modelo masculino en el retrato del pintor italiano

Pablo Rodríguez

27 Abril 2016 10:55

La sonrisa de la Mona Lisa atrae a millones de espectadores de todo el mundo cada año. Gente que se asoma a la pintura con ganas de saborear el enigma de una expresión que lleva siglos intrigando y generando controversia entre historiadores y críticos de arte.

Ahora, un conocido "detective de arte" italiano asegura haber resuelto ese enigma.



Silvano Vinceti, el mismo investigador que demostró que Caravaggio murió por el plomo de la pintura, asegura ahora que detrás de la Gioconda hay dos rostros. "La Mona Lisa es andrógina, mitad hombre y mitad mujer", asegura en declaraciones a The Telegraph.

Vinceti, que dirige el Comité Nacional de Italia para la Promoción del Patrimonio Histórico y Cultural, ha estudiado la pintura con tecnología infrarroja, llegando a la conclusión de que el retrato de Lisa Gherardini esconde facciones de un varón, concretamente los de Gian Giacomo Caprotti da Oreno, más conocido como Salai y supuesto amante de Leonardo Da Vinci.

"Hemos utilizado todas las pinturas en las que Leonardo utilizó a Salai como modelo y los hemos comparado con la Mona Lisa. Ciertos detalles se corresponden perfectamente. Por lo tanto, se utilizaron dos modelos y luego añadió detalles creativos que salían de su propia imaginación".


"La Mona Lisa es andrógina, mitad hombre y mitad mujer"


El joven Salai comenzó a trabajar con Leonardo a la edad de diez. Como ayudante, aprendió el oficio de la mano del genio renacentista y, según señalan algunos estudiosos de la época, mantuvo una relación íntima con el artista.

Según la interpretación de Vinceti, en línea con el relato de algunos historiadores italianos, Da Vinci habría recurrido a Salai después de encontrarse con una Gherardini demasiado triste. Se cuenta que el marido de Gherardini llegó a contratar a payasos para que la hicieran sonreír durante su posado, sin demasiado éxito.

"Hay un elemento indiscutible que se puede ver, con el uso de la tecnología de infrarrojos, en la primera capa de la pintura. En esa capa podemos ver que ella no estaba sonriendo ni alegre. Al contrario, parecía melancólica y triste", sostiene Vinceti.

Pero la decisión también habría tenido que ver, según el investigador, con la búsqueda de un ideal andrógino. "Creo que a Leonardo le fascinaba el tema de la androginia. En otras palabras, para Leonardo, la persona perfecta era una combinación de un hombre y una mujer".


"Para Leonardo, la persona perfecta era una combinación de un hombre y una mujer"


La sensación de sonrisa de la Gioconda sería pues resultado del posado de Sarai. Vinceti no duda: "Las similitudes pueden observarse en la nariz de la Mona Lisa, su frente y su sonrisa. Al fin hemos hallado la respuesta a la pregunta que nos ha divido durante años".

Pero otros no opinan lo mismo.

Martin Kemp, experto en Leonardo Da Vinci y profesor emérito de historia del arte en el Trinity College de Oxford, se muestra escéptico ante la revelación del historiador italiano, que ha tildado de "pastiche de datos conocidos, semidesconocidos y fantasía".

¿Quién lleva la razón?


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