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La sombra del abuso infantil persigue a Woody Allen

Las acusaciones de pederastia vuelven a cercar al cineasta tras recibir un Globo de Oro honorífico

Woody Allen es conocido por varias cosas: por ser neoyorkino hasta la médula; por ser un cómico que pasó a crear películas brillantísimas, algunas de ellas nada cómicas; por la admiración desmedida y bastante ciega que provoca en un cierto tipo de cinéfilo de salón, y que sigue adorándole a pesar de que la calidad de sus películas en la última década y pico haya sido cuando menos dudosa; y por llevar 17 años casado con la que en algún momento fue hija adoptiva de la pareja que formaba con Mia Farrow, Soon-Yi, 30 años menor que él.

Este último hecho, que en su momento hizo correr ríos de tinta y morbo (y con razón, la historia tenía todos los ingredientes de un docudrama como la copa de un pino, con el padre y la hija haciendo fotos de sus furtivos encuentros sexuales, y Farrow descubriendo todo en un dramático giro de los acontecimientos), a estas alturas parecía haberse disipado en la Niebla de los Tiempos. Hasta que el pasado domingo, Rowan Farrow, otro de los hijos de la ex mujer de Allen y hermano de Yi, aprovechó que todos los ojos volvían a estar sobre las gafotas del neoyorkino en plena entrega de premios de los Globos de Oro (metafóricamente, el director ni se presentó a la entrega) para soltar un tweet incendiario:

Missed the Woody Allen tribute - did they put the part where a woman publicly confirmed he molested her at age 7 before or after Annie Hall?

— Ronan Farrow (@RonanFarrow) enero 13, 2014

Rowan se refería a un asunto menos conocido por el gran público, las acusaciones que Dylan Farrow, la hermana más pequeña de la familia ha venido lanzando sobre su entonces padre adoptivo, acerca de cómo supuestamente éste habría abusado de ella cuando era sólo una niña. Pese a que no existen pruebas que lo confirmen o desmientan, el historial del director podría inclinarnos a dar cierto peso a los argumentos de Dylan. De confirmarse tal maldad, ¿se convertiría el discutible y entrañable genio en una especie de Barbazul sediento de carne joven a ojos del pueblo? ¿Cambiaría la percepción que tenemos de él? ¿Tendría que exiliarse fuera de su amada Nueva York como tuvo que hacer Polanski en su momento?

Seguramente nunca lo sabremos, porque lo más curioso del caso es que a nadie parece importarle demasiado esta nueva polémica. Ni a los medios, demasiado ocupados en glosar sus méritos cinematográficos, ni a los fans, que siguen pensando que todo lo que Allen toca es oro, ni al propio director y su mujer. Ni siquiera a la propia Farrow, que mientras a su ex marido roba-niñas le daban un premio a toda su carrera, ella se dedicaba a comer helado y mirar "Girls".

Time to grab some icecream & switch over to #GIRLS

— mia farrow (@MiaFarrow) enero 13, 2014

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