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"Nuestro sistema de acogida está roto. Solo así podemos arreglarlo"

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Alexander Betts, director del Centro de Estudios de los Refugiados, propone cuatro soluciones para mejorar la respuesta de los países a la crisis de los refugiados

PlayGround

01 Abril 2016 12:59

Imagen de Alkis Konstantinidis

Europa debería avergonzarse. La respuesta de todo un continente a la crisis de los refugiados ha sido patética y llena de hipocresía.

Lloramor por Aylan, pero posteriormente han muerto más de 200 niños anónimos en el Mediterráneo.

Tenemos tratados internacionales que reconocen que los refugiados son una responsabilidad compartida, pero solo Líbano alberga más sirios que toda Europa junta.

Lamentamos que haya traficantes de personas pero esa es la única ruta que habilitamos para que los refugiados lleguen a Europa.

Y así cientos de contradicciones entre nuestra manera de pensar y nuestro modo de actuar.

El profesor de la Universidad de Oxford y director del Centro de Estudios de los Refugiados, Alexander Betts, se pregunta en una charla para TED por qué no funciona nuestro sistema actual y qué podemos hacer para solucionarlo.



Betts cree que el fallo en la respuesta a esta crisis humanitaria no es de las personas, sino de la falta de visión de nuestros políticos y de un sistema internacional creado hace más de 50 años y que no está preparado para un mundo globalizado que cambia constantemente.

¿Y por qué no funciona este sistema?

-El sistema actual de refugiados se creó tras la Segunda Guerra Mundial con un objetivo fundamental: garantizar que si un estado falla, o peor aún, si se vuelve contra su pueblo, las personas tengan a dónde ir, para vivir con seguridad y dignidad hasta que puedan volver a casa.

-“En teoría, los refugiados tienen derecho a pedir asilo. En la práctica, nuestras políticas bloquean el camino a la seguridad. En teoría, los refugiados tienen derecho a una vía de integración, o a regresar al país del que vinieron. En la práctica, quedan atrapados en un limbo casi indefinido. En teoría, los refugiados son una responsabilidad global compartida. En la práctica, la geografía implica que los países cercanos al conflicto albergan la abrumadora mayoría de los refugiados del mundo”.

-Hoy en día, las personas que tienen que huir de su país de origen solo tienen tres opciones: Vivir en condiciones infrahumanas hacinados en un campo de refugiados, trasladarse a las grandes ciudades y vivir en la pobreza, o arriesgarse a un viaje peligroso que probablemente no acabe bien.

-“Los políticos abordan el tema como una cuestión de suma cero, que si beneficiamos a los refugiados, supondrá costos para los ciudadanos. Solemos suponer en forma colectiva que los refugiados son un costo o una carga inevitable para la sociedad. Pero no tiene por qué ser así. Pueden contribuir”, explica el profesor Betts.



Alexander Betts propone cuatro soluciones que mejorarían el sistema actual de asilo a refugiados y la vida de los migrantes.

1. Crear entornos propicios.

Esta solución se basa en la afirmación básica de que los refugiados son personas como nosotros que están pasando por situaciones extraordinarias. “Y darles oportunidades para su florecimiento humano. Sí, ropa, mantas, refugio, alimentos, todo eso es importante en etapa de emergencia, pero tenemos que ver más allá. Tenemos que dar oportunidades de conectividad, de electricidad, de educación, de derecho al trabajo, de acceso al capital y a la banca".

2. Aprovechar las zonas de desarrollo económico.

Con la ayuda de los refugiados se puede conseguir que un país de ingresos medios como Jordania pase a ser un país productor. Además, este beneficio puede ser mutuo. Si los refugiados trabajan y se forman en un país, posteriormente pueden volver y ayudar en la reconstrucción de su país de origen.

3. La “preferencia concordante”.

O lo que es lo mismo, preguntar a los refugiados qué quieren hacer y a dónde quieren ir.

"La idea de concordancia se ha empleado con éxito para encontrar afinidad, por ejemplo, de estudiantes con universidades, entre donantes renales y pacientes, y subyace en los algoritmos existentes de los sitios web de citas. ¿Por qué no aplicar eso para darles más opciones a los refugiados?”, resume Betts. Se trataría de unir las necesidades de los países y los refugiados para llegar a un acuerdo que beneficie a ambos.

4. Las “visas humanitarias”.

En un mundo con vuelos baratos y transporte global, los refugiados siguen arriesgando su vida para llegar a Europa. Pagan hasta 1.000 euros a los traficantes de personas cuando por 200 euros hay vuelos a Europa.

“Con tan solo permitirles viajar directamente y buscar asilo en Europa, evitaríamos eso. Hay una manera de hacerlo mediante algo llamado visa humanitaria. Este sistema permite a las personas pedir una visa en una embajada o en el consulado de un país vecino y pagarse el viaje en ferry o en un vuelo a Europa”.


[Vía]



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