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Lo que nunca te contaron de la vida sexual de los animales

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Tienes mucho que aprender de la vida sexual del resto de animales

María Yuste

03 Junio 2015 06:00

El ser humano es el único ser vivo sobre la faz de la tierra cuya consciencia de sí mismo está científicamente comprobada al 100% y, sin embargo, nos gusta vivir inconscientes al hecho de que, a pesar de nuestra milagrosa inteligencia, somos un eslabón más del reino animal.

Tenemos la capacidad de la introspección y el razonamiento abstracto, sí, pero se nos olvida demasiado a menudo que, ante todo, seguimos siendo primates. Y, como tales, el sexo rige nuestras vidas.

Por tanto, marcados por siglos de represión sexual y constantemente bombardeados por publicidad que intenta vendernos hasta un pelador de patatas a través del sexo, cabe preguntarnos:

¿Qué es lo que sabemos los seres humanos, realmente, sobre el sexo que se practica en nuestro planeta?



Jules Howard, un joven (y apuesto) zoólogo, colaborador habitual de The Guardian y la BBC, sabe bien que el sexo es mucho más que penes, orgasmos y películas porno. Sabe que en él se esconde la clave del pasado de la vida y de nuestro futuro. Por eso, harto de leer por ahí interpretaciones sobre comportamientos animales que el ser humano ha contaminado con sus propios deseos e inseguridades, se decidió a escribir la suya propia.

Así nace un homenaje honesto y divertido a la reproducción animal. Así nace el libro Sexo en la tierra, publicado recientemente en España por Blackie Books. Un libro en el que, a través de las investigaciones locas y observaciones informales de Howard, podemos aprender infinidad de detalles morbosos sobre la copula en otras especies pero que, sobre todo, nos ayuda a entender mejor el misterio de por qué estamos todos hoy aquí, vivos en La Tierra.


El sexo nos moldea

No, no fue Dios con un trozo de barro y su aliento matutino. Fue la evolución a través de nuestros antepasados fornicando sin parar, durante millones de años, la que ha decidido y perfeccionado cada milímetro de nuestra anatomía con el único propósito de asegurarse la perpetuación de la especie

El sexo es lo que nos ha dado forma a todos, a todo lo que somos, en mayor o menor medida. Está en nuestros huesos, en nuestro comportamiento, en nuestras plumas y rostros, tanto si nos gusta como si no”.

Estos son algunos datos curiosos que lo demuestran:

1) Las libélulas son una especie tan promiscua que los machos tienen el pene en forma de escobilla (sí, como la del váter) para limpiar el esperma de otros competidores de la "vagina" de las hembras antes de depositar el suyo.



2) Durante la época de apareamiento, las ranas macho se suben a lomos de la hembra y se aferran a ella como si los hubieran pegado con Super Glue 3 para evitar que otro macho le eche el ojo.



3) Las luciérnagas hembra brillan como colillas en la noche para guiar a los machos hacia ellas. Sin embargo, el hombre ha creado, sin querer, a unas duras competidoras en forma de farolas, que se han convertido en las amantes con las que prefieren fornicar ahora los machos.



4) Las vaginas de los patos azulones tienen trampas antiviolación porque los machos están tan sobreexcitados que las violan en grupo (vivas o muertas) y así ellas pueden seguir escogiendo qué semen van a dejar que fertilice sus huevos.



5) Esos ridículos bracitos de bebé que tenía el T-rex, de los que todos nos reímos, podrían ser el secreto mejor guardado de un latin lover. Por lo visto, podrían haberle servido de punto de apoyo para aferrarse a su pareja durante la cópula y no perder el equilibrio.

Pero más allá de pelajes llamativos destinados a llamar la atención de una pareja o conductas extrafalarias que ayuden al cortejo, el sexo es el responsable de mantener sano, al menos lo más sano posible, el linaje de cualquier especie.



Porque la mezcla genética es la forma que tienen los organismos de cambiarle las cerraduras a sus sistemas de defensa. Si ofreciéramos falta de varieadad a parásitos y virus, devorarían nuestro linaje y lo abocarían a la extinción.

Por eso el sexo está en todas partes. Por eso está tan presente en la MTV y en cualquier marquesina. Para la naturaleza, de la que formamos parte, es cuestión de vida o muerte.


No es que vivamos en una sociedad hipersexualizada, es que el reino animal por entero está salido



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