Actualidad

No, en serio, ¿el Papa no se ha hecho enemigos aún?

Un graffiti aparece en Roma en el que se ve a Francisco como Superman, Rolling Stone le dedica una portada y nadie le dedica una mala palabra. ¿Qué está pasando?

Siglos atrás, por el vaticano corría más el veneno que el agua. Son legendarias las estratagemas y las conjuras para derrocar a pontífices, asesinar a los padres espirituales de la iglesia y hacerse con uno de los centros de poder (terrenal y espiritual) más codiciados del mundo. Durante generaciones, los papas han tenido miles de enemigos y ningún amigo del que fiarse: ni siquiera un nepote enchufado era garantía de que más tarde no pudiera clavarte una daga entre dos vértebras por un puñado de monedas de plata, como Judas. Y este tipo de circunstancias, tan novelescas ellas, han sido inspiración para un montón de obras, la mayoría de ellas lamentables, de lo que se conoce como ‘ficción vaticana’, y que muchas veces giraba alrededor de un complot para asesinar al Papa. Porque a los papas mola asesinarlos. Han nacido para eso, para morir por el nombre del Señor.

Por eso nos sorprende que no ocurra nada con Francisco, el papa anticapitalista y molón. ¿Se han fijado bien? ¡No tiene ni un solo enemigo! A menos que entendamos como enemigos a esos pájaros rapaces, cuervos y gaviotas de la plaza de San Pedro, que hace poco estuvieron atacando a las sagradas palomas blancas soltadas por los niños en celebración de la paz. Lo cierto es que por ahora no ha salido ni una sola voz discrepante con su pontificado, quizá porque el carisma que poco a poco se está construyendo Francisco le ha elevado a unos niveles de popularidad que no se conocían en la Santa Sede desde los días de Juan XXIII, por no remontarnos a la conversión de Saulo en San Pablo, que se cayó del burro ante la explosiva aparición del Sanctus Espiritus. El papa Francisco se ha convertido en un personaje pop capaz de ocupar la portada de Time, la Revista Estudios Eclesiásticos o Rolling Stone.

Y es que alguien que ha tomado como misión de comunicación el mayor activo de la fe católica -hacer el bien, ser compasivo, etc.- tiene mucho ganado. A Francisco le hemos visto últimamente potenciando su imagen de bondad y comprensión, abrazando a un muchacho leproso con la cara deformada, besándole y lavándole los pies como la Magdalena hizo con Jesús (como se comprenderá, Francisco no pudo secarle con sus cabellos), o mirando de reojo a los díscolos de la curia, que saben que quizá Dios no esté en todas partes, pero que las paredes de San Pedro, desde que está Francisco, oyen.

Todo esto ha llevado al último gran gesto de fanatismo pro-Francisco: un graffiti en una pared de Roma difundido por el gabinete de comunicación del Vaticano le muestra con la sotana blanca en gesto de volar, como imitando a Superman. Mientras a Ratzinger le acusaban de nazi, a Francisco le tratan con honores de superhéroe. Es el hombre que vendrá a traernos una nueva edad de iluminación y fe en Cristo, paz y gloria para todos los hombres de bien. Eso, hasta que alguien se anime a atentar contra él, como Alí Agca hiciera (sin éxito) contra Wojtyla.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar