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Cómo sentarse sobre una mujer negra. ¿Provocación fácil o todo lo contrario?

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Las fotos de una editora rusa sentada en una silla con forma de señora afroamericana vuelven a sacar de madre el debate del racismo, siempre tan a flor de piel

Mario G. Sinde

21 Enero 2014 16:43

Todavía hay gente que intenta llamar la atención o causar controversia con acciones que rozan el problema del racismo. Y en Estados Unidos, donde aún no se han curado todas las heridas de su guerra civil, hay que pensárselo dos veces antes de hacer según qué cosas que tengan que ver con la comunidad negra. Se puede conseguir tratar el tema con obras de arte de un gran calado intelectual (la película “12 años de esclavitud” de Steve McQueen sería el ejemplo perfecto), o mediante el espectáculo pero sin caer en lo más bajo, como en “Django Unchained”. Porque a los afroamericanos todavía les escuece que se les recuerde que un día fueron esclavos y les trataron como escoria. Eso explicaría, por ejemplo, por qué Kanye West se pone como un basilisco cuando un niñato blanco de 18 años dice ‘la palabra que empieza por n’ delante de su mujer y se lía a mamporros. El racismo es un tema sensible que saca lo peor de unos y otros.

Último ejemplo: Dasha Zhukova, la editora de la revista rusa Garage Magazine, también galerista y novia del oligarca Roman Abramovich, que se ha dejado fotografíar para la revista online Buro 247 sentada sobre lo que parece una mujer negra de voluminosos senos, pelo a lo afro y en una posición incomodísima.

Black woman chair Buro 24/7

Resulta que lo que parece una mujer negra en realidad no es una mujer de verdad, sino una silla de diseño (de dudoso gusto) de la que existen varios modelos, también con ‘mujer blanca’. Pero una imagen así despierta todo tipo de preguntas: ¿por qué se sienta Dasha Zhukova, que así se llama la joven, sobre una mujer negra, y no sobre un hombre blanco? ¿Son ganas de provocar, de llamar la atención, de vejar o insultar, o son los que han criticado las fotos gente de piel demasiado fina? Al fin y al cabo, no ES una mujer, sino una silla.

De momento, al hilo de la polémica, la publicación responsable de la foto, Buro 24/7, ha tenido que salir a aclarar su postura: "En Buro 24/7 nos oponemos de forma categórica a las ideas de racismo, opresión o humillación de las personas en cualquiera de sus formas. Vemos esta silla puramente en un contexto artístico. Pedimos disculpas a los lectores que se han sentido ofendidos por las fotografías".

El debate podría ser tan largo como un discurso de Fidel Castro, pero una conclusión sigue siendo evidente: cada vez que se usa la imagen de un afroamericano en un contexto inadecuado, aunque sea con la excusa del arte o la creatividad, lo mejor es contar hasta diez y meditar sobre si acciones así valen la pena. Esta, francamente, no. Porque encima, la foto en sí, es tirando a mediocre.

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