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Una juez imputa a la madre de una niña abusada por impedir que vea a su abusador

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La niña de 9 años grabó a su padre confesando los abusos a los que la sometía. Ahora una juez quiere procesar a su madre por incumplir el régimen de visitas acordado en la separación

PlayGround

15 Febrero 2017 17:05

María (nombre ficticio) demostró en julio con una grabación que su padre abusaba de ella. Sus padres se habían divorciado hacía unos años y el juez impuso un régimen de visitas en el que se detallaban los días que María debía pasar en casa de cada uno de sus progenitores. Durante una de las estancias en el domicilio paterno, el padre reconoció de forma implícita haber abusado de la niña mientras una grabadora escondida en el calcetín de la pequeña de nueve años registraba la conversación.

Esa grabación fue usada para imputar al padre por los supuestos abusos y para que una juez cambiara el régimen de visitas de la niña por reuniones de tres horas quincenales supervisadas. Sin embargo, ahora otra juez ha imputado a la madre por considerar que ha cometido un delito de desobediencia al incumplir el régimen de visitas acordado en la separación.

¿Cómo es posible que se haya producido este embrollo judicial?

La denuncia de María no solo ha sacado a la luz el delito de su padre sino que también ha demostrado el funcionamiento caótico y contradictorio que tienen los distintos juzgados.

De acuerdo a El País, los padres de la niña tienen en marcha tres procesos en los juzgados: uno por su divorcio, otro por abusos a la niña y amenazas a la madre y un tercero por incumplimiento del régimen de visitas, del que el padre acusa a la madre.

En 2015, la madre presentó una denuncia contra el padre de la niña por abusos sexuales. La denuncia se archivó en enero de 2016 ya que el psicólogo que analizó a la niña estableció su testimonio carecía de "estructura lógica" y de "detalles". Sin embargo, con la grabación de la niña la causa volvió a reabrirse el 14 de septiembre de 2016.

Un día después de esa reapertura, la Audiencia Provincial de Madrid consideraba que la madre "estaba incumpliendo permanentemente" el régimen de visitas. Las visitas se habían suspendido prácticamente por completo en 2015, cuando la niña le contó a su madre un episodio de tocamientos después de volver de pasar un fin de semana con su padre.

En diciembre de 2016, la unidad de Salud Mental del Hospital Puerta del Hierro de Madrid diagnosticó a la niña de trastorno adaptativo mixto con ansiedad y estado de ánimo depresivo y advirtió que "forzarla a visitas con el padre si no lo desea constituye un grave riesgo para su salud".


Un día después de la reapertura del caso por abusos la Audiencia Provincial de Madrid consideraba que la madre "estaba incumpliendo permanentemente" el régimen de visitas


Gracias a este informe, la juez que lleva el caso del divorcio de sus padres suspendió las visitas de la niña al padre y las cambió por encuentros supervisados. Un mes y medio después, una juez de otro juzgado dicta un auto en el que mantiene la imputación de la madre por impedir las visitas y pide que las acusaciones se pronuncien en si sentarla o no en el banquillo.

Los pasos y procedimientos judiciales evidencian solo una cosa: la dificultad y las trabas con las que se encuentran las víctimas del abuso sexual infantil cuando deciden denunciar. Dificultades que se plasman en decisiones judiciales que obligan a seguir viendo a tu abusador y pueden sentar a tu madre en el banquillo por impedir esos encuentros.

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