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La 'selfie' de Ellen DeGeneres era un anuncio... y acabó saliendo mal

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La verdadera historia de la foto más célebre del momento

Jordi Berrocal

04 Marzo 2014 18:25

A primera vista, la selfie de Ellen DeGeneres parece un acto espontáneo. De hecho, si se ha convertido en la fotografía más retuiteada de la historia es, en parte, porque nos fascina que las estrellas de Hollywood actúen con naturalidad. La verdadera historia detrás de la imagen, sin embargo, tiene más que ver con el product placement que con los famosos soltándose el pelo.

#Oscars #Blessed #blurry pic.twitter.com/gSo8vYJ34z

— Ellen DeGeneres (@TheEllenShow) marzo 3, 2014

A pesar de que no ha habido confirmación oficial, todo apunta a que tanto esa fotografía como la primera selfie de la presentadora (ver arriba) fueron orquestadas por Samsung como parte de su despliegue publicitario en los Oscars. La firma coreana es uno de los principales patrocinadores de la ceremonia. Según las estimaciones, este año podría haber invertido hasta 18 millones de dólares en espacios publicitarios televisivos. Como parte del acuerdo, la marca y la cadena ABC negociaron la integración del teléfono Galaxy en la gala. Durante los ensayos previos, DeGeneres comentó que le gustaría hacer selfies durante el espectáculo y fue entonces cuando la cadena le sugirió que las hiciera con el Galaxy Note 3 que acabaría sujetando Bradley Cooper.

En un primer momento parecía que la jugada le había salido redonda a Samsung. La imagen ha sido retuiteada más de tres millones de veces, haciendo pedazos el récord previo de Barack Obama. Gracias a su potencial viral, esa selfie tuvo mucho más impacto que cualquier anuncio televisivo emitido durante la gala. Y a pesar de que el tuit de la presentadora no mencionaba la marca, en el vídeo que captura el momento se observa claramente que se trata de un teléfono Samsung:

Pero las cosas se torcieron cuando acabó la gala y la fiesta se trasladó al backstage. Aparentemente, el presupuesto de la campaña de publicidad no había previsto que, entre bastidores, DeGeneres seguiría haciéndose selfies. A partir de ese momento, todas las fotos que subió la presentadora estuvieron hechas con un iPhone (presumiblemente su teléfono personal).

El mensaje final es cruel para Samsung. Invirtió cerca de 20 millones de dólares en publicidad en los Oscars y, aún así, acabó volviendo a ser percibida como la marca que los famosos sólo utilizan cuando les pagan por ello. No es la primera vez que esto ocurre.

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