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Así es como tus secretos más inconfesables están matándote

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Todos tenemos de media unos 13 secretos en la cabeza en los que no podemos dejar de pensar...

silvia laboreo

16 Mayo 2017 16:17

Los secretos son como una gran caja de mierda que no puedes ocultar. Porque aunque la escondas en lo más profundo de tus pensamientos, no tardará en apestar por todos los rincones de tu cerebro. Son un amigo pesado que no deja de llamarte, una madre preocupada que vigila todos tus pasos y una de esas heridas del talón que no dejan de rozar con tu zapato nuevo.

Y pese a que nadie le gustan los secretos, raro es el ser humano que no guarda un puñado de ellos en su conciencia.

Ahora, un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology bucea en la psicología de los secretos y nos da la explicación a por qué son tan malos para nuestras relaciones. Y no, no es porque nos cueste confesar los hechos a nuestros seres queridos.

La verdadera razón es mucho más egoista.



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De media, cada persona tiene 13 secretos, de los cuales 5 son inconfesables. Esa es una de las principales conclusiones a las que llegaron los científicos a partir del análisis de más de 13.000 secretos. Los investigadores presentaron a un grupo anónimo de voluntarios una lista de 38 hechos que la gente mantiene bajo llave en sus pensamientos.

Infidelidades, robos, bajo rendimiento en el trabajo, consumo de drogas, orientación sexual, pensamientos sexuales hacia otras personas que no sean la pareja, mentiras, o datos referentes al comportamiento sexual de cada uno.

Algunos de los voluntarios participaron vía online. Otros fueron encuestados cara a cara en el Central Park de Nueva York. Y todos respondieron de forma idéntica.

Cada participante tenía que indicar cuál había sido su experiencia con cada uno de los elementos de la lista. Las opciones eran las siguientes: nunca habían vivido la experiencia; la habían vivido pero no la habían mantenido en silencio; la mantuvieron en secreto durante un tiempo pero luego la revelaron; la mantuvieron en secreto solo para algunas personas o, finalmente, guardaron el secreto para todos y lo siguen haciendo.


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Los psicólogos se centraron posteriormente en la última categoría y les preguntaron a los participantes con qué frecuencia tenían que ocultarlo de las conversaciones y con qué asiduidad entraba el secreto en su cabeza. Y también tuvieron que calificar a qué nivel había afectado el secreto a su bienestar: a peor, a mejor o sin ningún efecto.

Aquellos que pensaban en sus secretos menos de una vez por semana tenían un índice de salud de 66/100 en comparación con el 49/100 de los que pensaban en ellos todos los días. Es decir, los secretos afectaban más a las personas conforme más frecuentemente pensaban en ellos.

"Secretos ejercen una atracción gravitatoria sobre nuestra atención, y es esa revisión cíclica de nuestros secretos la que explica los efectos nocivos que tienen en nuestro bienestar y en nuestras relaciones satisfactorias”, incidió Malia Mason, coautora del estudio y profesora asociada de la Columbia Business School. Además, el pensamiento recurrente en nuestros asuntos más confidenciales puede llevar a nuestra infelicidad, ya que nos recuerdan que no estamos siendo auténticos y que estamos escondiendo una parte de nosotros mismos.



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Sin embargo, no todo son malas noticias. “Si lo más perjudicial de todo es la forma en la que pensamos acerca del secreto, si pudiéramos conseguir que se pensara menos en ello o cambiara la forma en la que pensamos en el secreto, podría mitigarse ese efecto negativo”, remarcó Michael Slepian, el autor principal del estudio y profesor de la Columbia Business School.

De momento, si quieres aprender un poco más acerca de la psicología del secreto, puedes probar el secretómetro de la Columbia Business School. Allí puedes comprobar si los secretos inconfesables se parecen a los tuyos. O cómo nuestras confidencias más íntimas cambian según la edad y el género.


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