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Niños desnudos y retos sexuales: la cara oculta de Mahatma Gandhi

¿Era el gran pacifista indio un depravado sexual?

Mahatma Gandhi, el hombre que nunca recibió el Premio Nobel de la Paz pese a estar nominado en hasta cinco ocasiones, tenía un lado oscuro oscuro que siempre intentó ocultar: su vida sexual.

Jad Adams, en su libro Gandhi: Naked Ambition, deja constancia de las contradicciones carnales que alimentaron la vida de quien fue uno de los hombres más admirados del Siglo XX. Para el autor, detrás de ese espíritu bondadoso que nos enseñó que para quejarnos, resistir ante el abuso y hacer valer nuestros derechos no hacía falta recurrir a la violencia, se ocultaba otro que en cualquier lugar del mundo hubiera sido catalogado como un depravado sexual.

Lo cierto es que todos sabían que Gandhi llevaba una vida sexual nada usual. Él se consideraba casto y en múltiples ocasiones dio instrucciones detalladas a sus seguidores sobre cómo podían, y debían, vivir una vida en castidad, mantenerse célibes —incluso dentro del matrimonio— para el beneficio de sus almas. Sus constantes mensajes en relación al sexo y la represion de las pulsiones sexuales llevó a Jawaharkak Nehru, el Primer Ministro de la India, a describir las prácticas y los consejos del líder pacifista como "anormales y antinaturales".

Sin embargo, la polémica crece cuando uno se expone a sus extravagantes experimentos, descritos en el libro. Cosas como que a Gandhi le gustaba dormir rodeado de jóvenes chicas desnudas "para poner a prueba su contención sexual". Y esta solo era la más beata de sus prácticas.

Pero empecemos por el principio.

Gandhi dormía junto a chicas desnudas para poner a prueba su contención sexual

Gandhi se casó en 1883, cuando tenía 13 años. Su esposa, Kasturba, tenía 14. Ambos llevaban una vida sexual normal, como todos los matrimonios indios de la época, y Kasturba no tardó en quedarse embarazada.

Pero poco después algo pasó que traumatizo a Gandhi para siempre. Mientras su padre agonizaba, Gandhi dejó de cuidarle para tener sexo con Kasturba. Cuando volvió, ya había muerto. Gandhi tenía entonces 15 años. Siempre se sintió culpable por aquello.

Gandhi empezó a rechazar el sexo después de dejar morir solo a su padre para irse a la cama con su esposa

A partir de aquel momento, el pensador comenzó a luchar contra la lujuria. Por culpa de ella se perdió la muerte de su padre, y si podía evitar que la gente cometiera errores como el suyo, lo haría. Pronto comenzó a divulgar un discurso en el que todo tipo de relación sexual era vetada. Por contra, fomentaba la conexión espiritual como una manera más ética de vivir.

Gandhi comenzó una vida de castidad y de pobreza. Una vida que fue una lucha constante contra sus intintos. Propulsó una filosofía en la que podía considerarse beato al mismo tiempo que hablaba explícitamente sobre sexo o enviaba cartas eróticas a sus seguidoras.

"Aquel que conserva su fluido vital adquiere un poder indestructible"

Para él, la abstinencia era una manera de ponerse a prueba constantemente. Por este motivo realizaba experimentos en los que su reto era luchar contra sus deseos mientras sus ojos degustaban escenas que muchos considerarían perversas. Pasaba por desafíos de todo tipo. Entre los más controvertido estaba el obligar a niños y niñas a bañarse y dormir juntos, desnudos, en su presencia.

Adams se cuestiona si esos mismos comportamientos, viniendo de otra persona, no habrían sido vistos como un síntoma de pulsiones pedófilas.

Obligaba a niños y niñas a bañarse y dormir juntos, desnudos, en su presencia

Las prácticas poco usuales de Gandhi no se quedaban ahí. También solía ducharse junto a Sushila Nayar, su médico personal, aunque cuando le preguntaron sobre ello respondió que "siempre cierro los ojos cuando lo hace. Por el sonido, creo que utiliza jabón".

Poco a poco, Gandhi fue conminando a distintas mujeres para que durmieran desnudas con él, prohibiendo por el camino que se acostaran con sus maridos. Mientras más viejo se hacía, más jóvenes eran las mujeres que le acompañaban durante sus horas de sueño. Y además las convertía en instrumentos para poner a prueba los límites de su celibato: las mujeres debían hacer estriptis para él, o leer en voz alta sus cartas pornográficas.

La mayoría del material de aquella época fue destruido por el propio activista. Así que muchos creen que lo que tenía Gandhi a su alrededor no era más que un harén con el que se hartaba a tener sexo mientras decía al resto que no lo hicieran.

Gandhi no se cortaba a la hora de hablar de sexo. Hablaba de elementos místicos como el poder del semen. "Aquel que conserva su fluido vital adquiere un poder indestructible", decía.

Las edades de quienes pasaban las noches con él diferían mucho de la suya. Cuando tenía 77 años, dormía con Sushila, de 33; o Abha, de 17; o Manu, de 18. Estas últimas eran sus propias sobrinas nietas.

Él veía esas prácticas como pruebas de su compromiso con brahmacharya. Evitar los excesos sexuales, que suponen la forma más rápida de agotar las fuerzas vitales y desviar a la persona de su camino. No negar la sexualidad, pero no ser gobernado por ella. Liberarse del apego a la sexualidad, sin negar sus virtudes.

Visto todo esto, no es de extrañar que cuando murió asesinado y profirió su último "¡Hey, Rama!", lo hiciera al lado de Abha y de Manu.

Los ángeles sexuales que le acompañaron hasta su paso hacia el más allá.

[Vía Independent, Organization for Minorities of India]

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