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Grabó a su mujer siéndole infiel con su jefe. Ahora esa acción podría costarle 15 años de cárcel

Se le imputa un delito de vigilancia ilegal

En el calor del momento no se lo pensó. Quería pruebas de lo que estaba viendo. Pruebas lo más incómodas posibles. Así que cogió su móvil y se puso a grabar.

Allí estaban los dos, su mujer y el jefe de ella, teniendo sexo frente a sus ojos en un casoplón de Rockland County, Nueva York, cuando se suponía que ella estaba cenando con amigas a varias decenas de kilómetros de allí.

“¡Lo tengo todo en vídeo! ¡Todo en vídeo!... No puedo creerlo, Nancy. No me lo puedo creer”, se oye decir a Sean Donis en uno de los clips mientras la pareja de lecho intenta cubrirse. “Para. Por favor, para. OK, lo capto, lo capto. Para”, le replica su esposa, Nancy Donis.

Antes de anunciar su presencia, el marido cornudo había grabado un primer vídeo desde la puerta. Son apenas 7 segundos en los que se ve a Nancy y a Albert Lopez follando. “¡Wow!”, exclama él de repente, haciendo que su mujer descabalgue a su amante. Ahora esos dos clips podrían costarle a Sean hasta 15 años de cárcel. ¿Por qué?

El cazador cazado

La escena descrita no habría tenido implicaciones más allá del matrimonio entre Sean y Nancy si hubiera trascurrido en la casa de ambos o en algún espacio público. Pero pasó en la casa de Lopez, el tercero en discordia. Eso lo complica todo.

¿Cómo llega Sean hasta el dormitorio del domicilio particular del jefe de su esposa? Él dice que de casualidad, gracias a la función “Find My iPhone”. Rocambolesco, ¿no?

Sucedió el 15 de abril del año pasado. Según el relato del principal perjudicado en todo esto, ese día su esposa le dijo que iba a cenar con amigas a Elizabeth, en el estado de Nueva Jersey. Sean se quedó al cuidado del hijo de ambos, de 5 años, y en un momento de la tarde, buscando entretenimientos para el chaval, echó de menos su iPad. Así que activó la app “Find My iPhone” para buscar el dispositivo por la casa.

La app le mostró otra cosa. El iPad no estaba en casa. El software le mostró cómo el dispositivo viajaba en dirección a Rockland. Y Sean, que llevaba tiempo cultivando miedos sobre una posible infidelidad de su esposa, quiso saber qué estaba pasando.

El hombre se metió en su coche y condujo hasta el punto que le indicaba la app, una casa en una tranquila zona residencial de Pomona. Allí encontró el coche de Nancy. Sean asegura que, al acercarse a la vivienda, se encontró con que la puerta de entrada estaba abierta, así que entró y subió las escaleras, donde se encontró el pastel.

Nancy y Sean Donis, la pareja deshecha

Tras la escenita, Nancy pidió el divorcio. El matrimonio de los Donis quedó legalmente finiquitado el pasado febrero. El drama parecía haber acabado. Tocaba pasar página. Pero el pasado 20 de julio Sean recibió un burofax en el que se le informaba de que un juzgado de Rockland le había imputado por los delitos de allanamiento y vigilancia ilegal.

Lopez, el jefe de su mujer, el amante bandido, le había denunciado. Dice que Sean le sigue acosando por lo sucedido.

En la vista previa, Sean se ha declarado no culpable de los cargos que se le imputan. El 20 de septiembre tiene que volver a personarse en el juzgado para someterse a juicio. Un gran jurado deberá decidir si es o no culpable. En caso de considerarle culpable, el hombre podría enfrentarse a una pena máxima de 15 años de cárcel.

“Siento que es injusto lo que me están haciendo”, lamenta Sean al relatar su historia al New York Post. “Es como si me estuvieran castigando dos veces”.

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