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Scaramucci: “Yo no intento chuparme la polla a mí mismo como hace Steve Bannon”

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El nuevo director de comunicación de la Casa Blanca arremete contra dos de sus principales colegas con un lenguaje digno de la mejor pelea barriobajera

L.M.R.

28 Julio 2017 11:40

Getty

La Casa Blanca ya tiene a su Charles Bronson, su tipo más duro que el resto. O mejor dicho: su nuevo duro, con peores modales que el resto.

Haciendo bueno ese consejo de la psicología conductista que dice que copiar el comportamiento de una persona es una buena manera de llamar la atención y ganarse el favor de esa persona, Anthony Scaramucci acaba de superar a su jefe en lo de repartir cera a personas de su entorno —el entorno del presidente Trump, se entiende— sin miedo a resultar políticamente incorrecto.



Las primeras intervenciones públicas del nuevo director de comunicación de Trump tras ocupar su puesto ya dejaban claro que él no ha llegado a la Casa Blanca para hacer amigos. “Voy a despedir a todo el mundo, eso es lo que voy a hacer”, declaraba el pasado martes frente a periodistas al ser preguntado por lo que pensaba hacer para combatir las filtraciones que cada cierto tiempo sacuden el Despacho Oval. Pero lo de ayer... lleva a la Casa Blanca a niveles inéditos de vulgaridad.

En las últimas horas, el pequeño tiburón financiero de Nueva York reconvertido a la fe de Trump —en el pasado fue un firme admirador de Hilary Clinton— ha protagonizado un enconado choque con el jefe de gabinete del presidente, Reince Priebus, al que ha tildado de “jodido paranoico esquizofrénico”, según el relato del periodista Ryan Lizza.

Lizza narra en un artículo para The New Yorker como dos tuits suyos desembocaron en una llamada personal de un Scaramucci enfadado que, ante la negativa del periodista a revelar sus fuentes, se acabó desbocando. Estos son los tuits de la discordia.



Oooh, Bill Shine viene a la Casa Blanca. Déjame que filtre la jodida cosa y a ver si puedo bloquear a esta gente igual que bloqueé a Scaramucci durante seis meses”, cuenta Lizza que dijo Scaramucci, como imitando el pensamiento de Priebus, al que ha señalado como principal culpable de la información sobre esa cena privada. Priebus bloqueó el nombramiento de Scaramucci hasta que finalmente cedió la semana pasada.

Antes de colgar el teléfono, la ira llevó a Scaramucci a arremeter también contra el estratega jefe de Trump, Steve Bannon, uno de los apoyos de Priebus dentro de la Casa Blanca, y otro de los que se oponían a su nombramiento. “Yo no soy como Steve Bannon. Yo no intento chuparme la polla. Ni trato de construir mi propia marca sobre el jodido poder del presidente. Estoy aquí para servir al país”, dijo.

En esa llamada de presión también hubo lugar para las amenazas contra los filtradores y el braggadocio. “Los voy a despedir a todos. Despedí a un tipo el otro día. Tengo a tres o cuatro más a los que voy a despedir mañana. Voy a llegar a la persona que te ha filtrado esto. Reince Priebus, muy pronto se le va a pedir que resigne”.

Cuando terminó la conversación con el periodista, Scaramucci lanzó un incendiario mensaje en Twitter en el que apuntaba directamente a Priebus como autor de la reciente filtración a Politico sobre su situación financiera y patrimonial. Luego borró el tuit.

Horas después, Scaramucci entró en directo en una entrevista de la CNN a Lizza. Primero trató de rebajar el tono de sus ataques. Al final acabó admitiendo que su relación con Priebus es como la de “Caín y Abel”. Trump deberá tomar una decisión. O uno o el otro, pero no los dos, vino a decir.

Trump no ha ocultado que los modos desafiantes de Scaramucci son una de las razones que le llevaron a pensar en su fichaje. Queda por ver si aprueba también su tono navajero y vulgar a la hora de librar sus guerras personales en el seno de la Casa Blanca.

Lo que queda claro es que Scaramucci no acaba de entenderse ni con periodistas ni con sus propios compañeros. Parece que, como jefe de Comunicaciones, Scaramucci tiene serios problemas comunicativos.


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