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La mujer que ha sancionado a Google con la multa más grande jamás impuesta por la UE

Margrethe Vestager es la comisaria europea de Competencia que monta en bicicleta, teje elefantes en las reuniones y ahora obliga a Google a pagar 2.400 millones de euros

Detrás de la multa más grande impuesta jamás a una empresa por la Unión Europea se encuentra una mano firme y femenina que en sus ratos libres teje elefantes.

Margrethe Vestager, la comisaria europea de Competencia ha sido definida como "la funcionaria que tiene aterrorizadas a las empresas de tecnología", "el azote de las multinacionales", "la dama de hierro que planta cara a Google", pero lejos de ser una reencarnación de Thatcher es la prueba más reciente de que en Bruselas hay cosas que funcionan correctamente.

Nacida en 1968 en Copenhague e hija de pastores luteranos, Vestager entró en la política con apenas 21 años. A los 30 ya era ministra de Educación y Asuntos eclesiásticos. A los 39 líder de su partido. A los 43 ministra de Economía y del Interior y de facto la persona con más poder de toda Dinamarca, superando incluso a la primera ministra del momento Helle Thorning-Schmidt.

Férrea defensora del uso de la bicicleta antes que del coche oficial, el aplomo y la carrera fulgurante de Vestager hizo que los creadores de la serie Borgen, un drama político con menos sangre que House of Cards y más habilidades diplomáticas, se inspiraran en su figura para crear a su personaje principal, la primera ministra Brigitte Nyborg.

Casada con un profesor de instituto de matemáticas y filosofía con el que tiene 3 hijas, la comisaria que en Dinamarca demostró su obsesión con las reglas, su liberalismo duro y apoyo a las medidas de austeridad cuando la crisis pegaba fuerte, tiene una cruzada en marcha.

En cuanto entró en 2014 por la puerta del acristalado edificio de la Comisión Europea, supo que en sus 5 años al frente del cargo tendría que cambiar muchas cosas. La primera, borrar el rastro de las presiones de terceros que había denunciado su predecesor Joaquín Almunia. La segunda, dejar claro que ella no es un simple engranaje en los cuarteles de la Comisión.

"Ella está tratando de utilizar todas sus reuniones para crear la impresión de que no solo es una representante de la Comisión, sino también una personalidad individual", ha llegado a decir de ella su biógrafo Jens Thomsens, según recoge Wired.

Vestager entró en la política con apenas 21 años. A los 30 ya era ministra de Educación y Asuntos eclesiásticos. A los 39 líder de su partido. A los 43 ministra de Economía y del Interior y de facto la persona con más poder de toda Dinamarca.

Crecer en la pequeña ciudad de Olgod en la que siempre estaba en el foco por ser hija de los pastores del pueblo, hizo que su sentido de la comunidad se hiciera más fuerte. Lo que in duda ha marcado su decisión de tomarse en serio el caso de la confrontación legal contra el coloso Google.

A principios de 2015, Vestager decidió reunirse uno por uno con todas las empresas europeas que sentían que la empresa de Silicon Valley las estaba apartando del negocio. Eran diminutas en comparación con Google pero la comisaria decidió escuchar sus quejas y les prometió que el caso contra Google que llevaba abierto desde 2010 tendría pronto su sentencia.

Este martes conocíamos que al fin la Comisión se ha pronunciado: Google abusa de su poder con su función de Google Shopping y su posición dominante de controlar el 90% del mercado de los buscadores de los usuarios europeos y por lo tanto debe asumir una multa de 2.400 millones de euros. La empresa ya ha dicho que recurrirá la sentencia pero hasta que lo haga, Vestager ha demostrado que su mano es tan firme como su sentido de la justicia.

Antes de la sentencia millonaria, la comisaria ya determinó que Apple debería devolver 13.000 millones de euros a Irlanda por aprovecharse de ventajas fiscales y actualmente está estudiando casos contra Amazon, Qualcomm y Facebook.

Quizá ahora, en su despacho del edificio acristalado de la capital europea, Vestager esté aguantando el aluvión de críticas y llamadas tras la famosa sentencia tejiendo nuevos elefantes. O contemplando su pequeña escalera de madera instalada en mitad del despacho.

"Si una mujer quiere visitar lugares, debe traerse su propia escalera", le dijo a un entrevistador hace unos meses justificando su presencia allí. La de Vestager, sirve para no dejarse intimidar por los retos, tomar distancia y ver desde arriba el camino correcto a recorrer.

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